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El ministro de Transición Ecológica italiano, Roberto Cingolani, advirtió hoy que se espera un nuevo aumento del precio de la energía en el país después de que Rusia anunciase el cierre del gasoducto Nord Stream por mantenimiento.

"El cierre de dos semanas de Nord Stream por mantenimiento tendrá como resultado un aumento en el precio del gas y esto supondrá que habrá aún menos gas y los precios subirán porque el mercado del gas es especulativo y habrá más acaparamiento", dijo Cingolani en una entrevista televisiva.

La operadora del gasoducto Nord Stream anunció detendrá en julio durante 11 días los dos hilos que transportan gas ruso a Alemania por debajo del mar Báltico para efectuar reparaciones planificadas.

Según Cingolani esto se sumará al 15 % menos que ya Italia recibe de Rusia, desde donde Italia importa el cerca 40 % del gas que necesita.

No obstante, el ministro aseguró que Italia ha ya acumulado el 60 % de existencias y que quiere llegar al 90 % y que lo considera "una meta alcanzable".

Cingolani señaló que Rusia decidiese parar la exportación "Italia sufriría menos que otros países europeos" aunque sería "un invierno difícil", pero excluyó que por el momento "se tengan que imponer restricciones".

“Una cosa es que bajemos un grado la temperatura de la calefacción, o que durante unos meses sigamos adelante con las centrales de carbón, porque mientras tanto ahorraremos gas temporalmente, pero otra cosa es decir que debemos parar las actividades", añadió.

Por otra parte, Cingolani defendió la propuesta de poner un techo al precio del gas que se está estudiando en la Unión Europea.

"Europa importa tres cuartas partes del gas de Rusia por sus gasoductos: a quién venderá este gas si Europa no lo compra, significa mucho trabajo licuarlo y venderlo, por eso podemos darnos el lujo de crear condiciones de mercado, lo que no significa estrangularlo, sino evitar picos locos en los precios".

Agregó que el umbral en discusión "está entre 80 y 90 euros por megavatio/hora" y que "el reto es convencer a los países europeos más escépticos, empezando por Holanda".