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Las medidas adoptadas para contener la expansión del coronavirus y su impacto en la actividad productiva han provocado la mayor caída mensual (-22,21 %) y trimestral (-28,94 %) del IBEX 35, el selectivo de la Bolsa española, en su historia, un desplome que a duras penas han podido frenar las acciones concertadas de los bancos centrales o las ayudas económicas y fiscales adoptadas por muchos estados.

El IBEX 35 termina marzo y el primer trimestre de este ejercicio en 6.785,4 puntos, muy lejos de los 10.083 puntos que alcanzó el 19 de febrero.

En el resto de Europa, tanto el mes como el trimestre acaban con pérdidas: Milán ha bajado en marzo el 22,44 % y el 27,46 % en los tres primeros meses del año; París, el 17,21 y el 26,46 %, respectivamente; en tanto que Fráncfort ha caído el 16,44 % en marzo y el 25,01 % desde enero; y Londres, el 13,81 % este mes y el 24,8 % desde el inicio del ejercicio.

Este trimestre empezaba con el repliegue de los inversores en el mercado nacional, después de la subida de diciembre. Se presentía el impacto en la economía mundial del coronavirus tras el cierre de la ciudad china de Wuhan y algunos sectores, como el turístico o las aerolíneas y los valores cíclicos, como bancos o materiales básicos, empezaban a padecerlo en sus cotizaciones. La bolsa perdía el 1,9 % en enero.

El mercado despidió febrero sobre 8.700 puntos, con caída del 6,88 % ese mes. Se hablaba de la recesión mundial que podría causar el coronavirus y en la última semana de ese mes cayó casi el 11 %, la mayor en casi diez años. La semana anterior Wall Street y Fráncfort registraban máximos históricos y el IBEX tocaba los 10.100 puntos, nivel de mayo de 2018.

El descalabro se agravaría en marzo por motivos diversos. Para el analista de M&G Valores, Nicolás López, se ha pasado de "una situación económica estable, relativamente positiva" a "darnos cuenta de que nos íbamos a una gran recesión", lo que ha provocado las caídas de marzo.

No obstante, añade López, el mercado asume que "se va a evitar lo peor" con las inyecciones de liquidez de los bancos centrales, que van a impedir "entrar en una dinámica de quiebras generalizadas de las empresas por la caída" de sus ingresos".

La Reserva Federal empezaba el mes con bajada de los tipos de interés e inyectaba fondos al sistema financiero para favorecer la liquidez de los mercados.

Mientras los inversores compraban deuda (el bono español bajaba al 0,14 % y se acercaba a mínimos históricos), la bolsa seguía cayendo al inicio de marzo, el 4 % en su primera semana.

Luego registraría su peor resultado semanal desde octubre de 2008 al perder casi el 21 % en la segunda semana del mes, a lo que ayudaban la decisión de Arabia Saudí de incrementar la producción de petróleo, lo que hundió el precio del crudo, y el establecimiento del estado de alarma en España.

Ni el aumento del programa de compras de deuda del Banco Central Europeo (BCE) ni las menores garantías exigidas a los bancos estabilizaba al mercado.

Ni siquiera una nueva bajada de los tipos de interés en Estados Unidos ni la acción concertada de los grandes bancos centrales del planeta, decidida en fin de semana, detuvieron la negativa evolución de la bolsa.

Pero antes, Wall Street registraría su peor resultado diario desde 1987 y la bolsa española se apuntaría el más negativo de su historia reciente al perder más del 14 % a mediados de mes.

Para el analista de XTB Joaquín Robles, que espera a corto plazo "mucha volatilidad", las inyecciones del BCE y de la Fed han conseguido "financiar la crisis sanitaria al menor coste posible y dar liquidez a los mercados para evitar que se produzca una crisis de liquidez como ya ocurrió en 2008".

En la última semana completa de marzo la bolsa pareció estabilizarse pese al desacuerdo existente en la Unión Europea para emitir "coronabonos" y consiguió subir el 5,19 %, después de cinco semanas a la baja.