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La confianza empresarial en la evolución de la economía japonesa ha empeorado por segundo trimestre consecutivo, informó hoy el Banco de Japón (BoJ), lastrada por la guerra en Ucrania, el bloqueo prolongado en China o la inflación disparada.

El último informe de coyuntura económica trimestral del banco central japonés, conocido como Tankan y publicado este viernes, muestra que el índice de confianza entre las grandes empresas manufactureras nacionales se situó el trimestre hasta junio en 9 puntos, cinco por debajo de los 14 de la encuesta previa de marzo.

En aquella ocasión el indicador empeoró tres puntos con respecto al informe anterior, en el que marcó el primer empeoramiento de la confianza empresarial en el país en siete trimestres.

Las grandes empresas no manufactureras, se mostraron menos pesimistas, y su confianza mejoró cuatro unidades, hasta 13 puntos.

El empeoramiento del indicador en lo que respecta a los grandes conglomerados manufactureros está en línea con las previsiones del banco central japonés, que vaticina que la confianza empresarial se mantenga en los próximos meses, aunque con una ligerísima mejoría.

Es el segundo empeoramiento consecutivo desde el de marzo, que rompió la evolución positiva o al menos la estabilidad que el índice registraba desde junio de 2021, a medida que el sector empresarial nipón se recuperaba del impacto de la pandemia de covid-19.

La economía global navega en aguas adversas, entre la guerra ruso-ucraniana, el encarecimiento energético, la escasez mundial de suministros, el prolongado bloqueo en China por las medidas de su política de "cero covid" y la inflación disparada.

A esto se une la divergencia de la política monetaria del BoJ con respecto a otras importantes entidades crediticias, que han empezado a endurecer sus medidas para atajar la subida de precios, frente al inmovilismo del BoJ, que argumenta que la recuperación postcovid es todavía frágil y su estrategia ultraflexible sigue siendo necesaria.

Este distanciamiento con otros bancos centrales ha provocado una fuga de capital de Japón que ha situado al yen en su nivel más bajo con respecto al dólar en 24 años, encareciendo las importaciones para un país y sus empresas altamente dependientes de estas compras.

El índice Tankan mide el porcentaje de compañías japonesas que creen que las condiciones de negocio son favorables, menos las que piensan lo contrario, y está considerado como un importante anticipo sobre el crecimiento económico de Japón.