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La apuesta por la inclusión de diferentes colectivos en los trabajos del sector agroalimentario son un reflejo de su riqueza laboral y de su compromiso por construir compañías en las que conviven personas diversas que generan sinergias entre ellas y redundan en beneficio de la empresa.

La Unión Europea celebra este mayo el primer mes de la diversidad y ajenos a esa perspectiva vital no son numerosas empresas dedicadas a la agricultura y a la alimentación, como ha comprobado Efe.

Una de ellas es Galletas Gullón en la que tienen claro su apuesta por la diversidad, según expresa su director corporativo Paco Hevia.

El empleado, según reseña, "es el capital humano, el talento" y con la diversidad "queremos generar cultura para integrar cualquier talento".

Esta empresa de adhirió en enero pasado al Charter Europeo de la Diversidad porque cree que "cuanto más diversos seamos, más conocimiento tendremos de cómo son los clientes, los proveedores y de cómo es el mundo fuera de la compañía, lo cual nos enriquece".

Es una empresa con una vocación exportadora "muy intensa y necesitamos" que haya personal que "entienda lo que pasa en esos 120 países" de negocio: "para ello hace falta gente que conozca forma de pensar diferentes".

Por eso, en Gullón valoran una plantilla diversa en rangos como la edad, el género, la procedencia, ideología, orientación sexual, religiosa o con grados de discapacidad porque con ellos "tendrás más capacidad de interpretar lo que le pasa fuera a los clientes, a los consumidores y a la sociedad".

Hevia incide en que, con más de 1.600 personas en la plantilla, en Gullón hay por ejemplo personas de 19 nacionalidades trabajando y de todos los tramos de edad.

Más del 40 % de su plantilla son mujeres e impulsan la contratación de personas con discapacidad echando mano para ello también de centros especiales de empleo.

La recogida de la fresa atrae a mucha población inmigrante, fundamentalmente marroquíes, por lo que es un cultivo cuya recogida no se entiende sin la precisa labor de integración y atención a la diversidad.

En la Asociación Interprofesional de la Fresa Andaluza (Interfresa) cuentan con un plan de Responsabilidad Ética, Laboral y Social cuyo presidente Borja Ferrera asegura a Efe que se trata de un plan "vivo, evolutivo" porque "cada campaña va incrementando sus medidas, mejorando o eliminado" otras.

En Interfresa, la apuesta por la diversidad la potencian gracias a ese plan que cuenta con 18 personas mediadoras encargadas de visitar las fincas para que los operarios los consulten cuando sea necesario.

Además, para facilitar la integración de muchas personas inmigrantes que vienen a España a la campaña de la fresa, Interfresa se encarga de gestiones como la tarjeta sanitaria, acompañamiento a hospitales o mediaciones bancarias.

También imparten cursos de formación a cargos intermedios, como los manigeros, para que conozcan técnicas de comunicación, liderazgo y empatía.

Se preocupan asimismo de los planes de acogida y retorno para "intentar humanizar" este proceso y "agilizarlo" de la forma "más eficiente".

Es partidario de "humanizar" ese "choque cultural" que sufren a su llegada y de ahí todo ese plan estructural.

Según Ferrera, en las fincas se generan "una especie de ecosistemas" en los que conviven "personas de diferentes características" por lo que, "si queremos conseguir una integración global, tenemos que tratar a todas las partes y no sólo a una".

Se trata de, por ejemplo, explicarle a todos los operarios (nacionales y extranjeros) las prácticas culturales de las diferentes procedencias, una formación "pedagógica" para que "surja la empatía".

La multinacional Nutreco firmó en marzo de 2020 el Charter Europeo de la Diversidad aunque ya desde 2008 comenzaron a formar a la plantilla en igualdad y diversidad a través de cursos intensivos, según explica el director de Recursos Humanos para España y Portugal, Raúl Rodríguez.

Lo vieron oportuno en el "boom" económico de España entre 2004 y 2007 con la llegada de "muchos" inmigrantes.

Fueron unos cursos que "funcionaron muy bien" y desde entonces han seguido en esa senda, formando a los empleados y contando con trabajadores sociales que facilitan además labores en asuntos familiares, empadronamientos o ayudas sociales.

Desde entonces, según reitera, han seguido esa línea "continua de defensa de la diversidad" y la inclusión y, por ejemplo, asegura que la representación de mujeres está "muy por encima" de la media del sector de los piensos o los mataderos.

En esa línea, en Nutreco quieren una presencia mínima de mujeres del 30 % en cargos de dirección (algo que ya cumplen en España) y el objetivo es que para 2025 en España las mujeres ya representen el 40-50 % de toda la plantilla.

En Nutreco España y Portugal cuentan con 20 nacionalidades diferentes, una riqueza que les sirve para abordar mejor sus retos.

"Te dan visiones que culturalmente no las ves por lo que se hace mucho más rico el diálogo y las experiencias; todo lo cual aporta valor a la compañía", reseña.

Asimismo, incluyen el porcentaje de discapacidad para la plantilla.

Son una muestra de empresas e interprofesionales del ámbito agroalimentario que adaptan la realidad diversa de sus plantillas a políticas y acciones para que todos se integren dentro de un mismo espacio y objetivo común que les hace crecer socialmente y redunda también en beneficio de las propias compañías.

Juan Javier Ríos