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La industria alimentaria cerró 2020 con una caída de su facturación del 5,3 %, hasta los 129.854 millones de euros, una bajada que el sector logró atenuar gracias a las exportaciones, que volvieron a aumentar incluso pese a la pandemia.

Así lo refleja el informe económico presentado este martes por la patronal del sector (FIAB), que refleja un crecimiento de sus ventas al exterior del 4,4 %, hasta los 33.945 millones de euros, con China y el incremento de sus compras de carne de porcino como factor diferencial.

En términos de empleo, los fabricantes de alimentos y bebidas contaban con 431.800 personas afiliadas a la Seguridad Social a diciembre de 2020, un 1,1 % menos que un año antes, lo que según los responsables patronales es una prueba más de la "resiliencia" de esta industria dada la virulencia de la crisis sanitaria.

El director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, ha destacado que de no haber sido por la covid-19, la facturación del sector habría marcado previsiblemente un nuevo "hito", superando incluso la barrera de los 140.000 millones.

Durante la presentación del estudio, García de Quevedo ha subrayado que la recuperación de los niveles alcanzados en 2019 (cuando se rondaron los 137.000 millones) podría tardar unos dos años, dependiendo de la evolución económica asociada a la pandemia y la vacunación.

El dirigente patronal ha incidido en que el cierre de la hostelería por las restricciones y el desplome del turismo son los dos grandes motivos que explican el retroceso del sector, y ha recalcado que el trasvase del consumo de fuera a dentro del hogar no ha compensado todo lo perdido.

"Las exportaciones son la gran fortaleza de este sector, y es lo que nos ha permitido atenuar la caída", ha defendido el responsable de FIAB.

El fenómeno más destacado en este capítulo lo protagonizó China, que disparó sus compras de alimentos y bebidas españoles un 77 % respecto al ejercicio anterior, hasta los 3.725 millones, convirtiéndose en el segundo mayor destino.

Su repunte está vinculado con la demanda de productos cárnicos del exterior debido a un brote nacional de peste porcina, según estas mismas fuentes, que han revelado que "excluyendo este atípico crecimiento", las exportaciones totales del sector habrían cerrado 2020 en rojo con una bajada del 0,9 %.

Por destinos, Francia fue el principal mercado para los alimentos y bebidas españoles, con compras por valor de 4.915 millones (+2,3 %), por delante de China, Portugal (3.461 millones, un 2,4 % menos) e Italia (3.440 millones, un 7 % menos).

En quinta posición se situó Reino Unido a pesar del Brexit, con 2.152 millones y una subida del 5,8 %, y Estados Unidos también incrementó sus compras un 2,6 % pese al arancel impuesto a productos de origen español como el vino o el aceite -hoy suspendido temporalmente-, hasta los 1.885 millones.

Las exportaciones de alimentos y bebidas españoles a países como Marruecos (+39 %) o Canadá (+17 %) también registraron fuertes repuntes, mientras que entre las mayores caídas destaca la de Japón, cercana al 9 % respecto a 2019.

Además, las importaciones del sector bajaron un 6,2 %, lo que provocó una mejora de la balanza comercial -es decir, la diferencia entre las compras y las ventas al extranjero- hasta alcanzar un superávit de 12.600 millones.

"El 2021 va a ser un buen año para nuestras exportaciones, pero necesitamos que vuelvan a abrirse las ferias internacionales de forma presencial. Esperamos que los datos de este ejercicio superen los del anterior", ha augurado García de Quevedo.

Por subsectores, las ventas al exterior siguen lideradas por la industria cárnica con casi 5.000 millones de euros (+2,3 %), seguida por las categorías de frutas y hortalizas, aceite, vino y productos pesqueros, con descensos en todas ellas.

En el acto también ha participado el secretario general de Agricultura y Alimentación, Fernando Miranda, quien ha resaltado que ya se percibe "un cambio de tendencia" en las ventas al exterior de vino y subidas "récord" en las salidas de aceite de oliva.

La industria alimentaria vio cómo desaparecían cerca de 3.000 empresas por la crisis en 2020, aunque el saldo final tras incorporar las sociedades creadas durante el pasado año arroja un balance de 200 cierres, lo que permite al sector seguir por encima de las 30.500 compañías, en su mayoría pymes.

Los datos de FIAB revelan que en mayo se registró un pico de trabajadores afectados por un ERTE (más de 46.000), pero ya en diciembre la cifra había caído por debajo de los 8.000 empleados.