EFEGinebra

Las inversiones extranjeras directas (IED) en el mundo bajaron en 2018 un 13 % interanual hasta los 1,3 billones de dólares (1,14 billones de euros), afectada sobre todo por las políticas fiscales de Estados Unidos.

Esas políticas alentaron que las multinacionales estadounidenses repatriaran masivamente sus beneficios acumulados, según un informe presentado hoy por el Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Los datos muestran que las IED bajaron por tercer año consecutivo, aunque, si en 2017 la razón del descenso fue la relativa ausencia de fusiones y adquisiciones, en 2018 el principal factor fue la reforma tributaria promovida desde la Casa Blanca.

El objetivo era favorecer la actividad económica dentro del país, que tuvo así en 2018 una desinversión neta de 64.000 millones de dólares (56.000 millones de euros), frente a los 428.000 millones de dólares desinvertidos el año anterior.

"La inversión extranjera directa sigue estando bloqueada, confinada a niveles inmediatamente posteriores a la crisis", destacó el secretario general de la UNCTAD, Mukhisa Kituyi, al comentar las cifras de 2018.

Kituyi afirmó en rueda de prensa que "una de las principales razones para explicar el declive de la inversión extranjera son las guerras comerciales y otros problemas geopolíticos que impactan los flujos de inversión", en alusión al actual contencioso arancelario entre China y EEUU.

Si a ello se une también el conflicto tecnológico entre las dos mayores economías mundiales, simbolizado en el reciente cerco de Washington al gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, todo hace pensar que la inversión exterior seguirá resintiéndose, añadió.

"Las turbulencias en los flujos de inversión no son un simple problema a corto plazo, ya que esta 'guerra fría tecnológica' muestra que el conflicto comercial no va a terminar en los próximos años", anticipó el secretario general.

Estados Unidos se mantuvo en 2018 como el principal receptor de inversión extranjera, al atraer 252.000 millones de dólares (222.000 millones de euros), un resultado que, sin embargo, representa un descenso del 9 % con respecto a 2017.

China ocupó el segundo lugar, con 139.000 millones de dólares (122.000 millones de euros), un ascenso del 3,7 %.

Hong Kong -independiente en lo económico de China- se situó en tercer lugar, Singapur en el cuarto y Holanda en el quinto, pese a ser, junto a Suiza e Irlanda, uno de los países más afectados por la repatriación de beneficios acumulados estadounidenses.

El Reino Unido, cuya economía sigue rodeada de incertidumbre ante el "brexit", registró un descenso del 36 % en la inversión recibida, hasta los 64.000 millones de dólares (56.000 millones de euros), aunque, según la UNCTAD, "queda por ver si la salida de la Unión Europea afectará sustancialmente su inversión foránea a largo plazo".

El informe de la UNCTAD también revela la reducción en casi un 25 % de la inversión hacia los países desarrollados, que totalizó 557.000 millones de dólares (492.000 millones de euros), su nivel más bajo desde 2004.

Destacó en este sentido la disminución a la mitad de los flujos de inversión hacia Europa, que fueron de 172.000 millones de dólares (151.000 millones de euros) el año pasado.

En contraste, las naciones en desarrollo atrajeron en 2018 más de la mitad del total mundial de inversiones (un 54 por ciento), cuando en 2017 representaron sólo un 46 % y antes de la crisis financiera de 2008-2009 sólo suponían aproximadamente un tercio del monto global.

La lista de los veinte principales inversores del mundo, en la que Estados Unidos brilla por su ausencia, la encabeza Japón (143.000 millones de dólares o 126.000 millones de euros), seguida por China (130.000 millones de dólares o 114.000 millones de euros).

Pese a los retrocesos, el director de la división de inversión y empresa de la UNCTAD, James Zhan, ve con moderado optimismo las tendencias en 2019.

"Prevemos un repunte en Europa, y el aumento de las inversiones en nuevas instalaciones (aquellas en que una empresa parte de cero en un determinado país) es señal de que el crecimiento de la inversión extranjera directa va a volver a cobrar impulso", sostuvo.

Antonio Broto