EFEAnkara

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, nombró hoy como ministro de Finanzas a un fiel sin formación económica -defensor de sus teorías de reducir los tipos de interés pese a la alta inflación- en sustitución de un partidario de una política monetaria más ortodoxa.

El nombramiento de Nureddin Nebati, hasta ahora viceministro de Finanzas, en sustitución del titular de la cartera, Lütfi Elvan, que pidió ser liberado de sus obligaciones, no afectó a una lira que sigue en niveles de mínimos frente al dólar y el euro tras devaluarse casi un 30 % en el último mes.

En su primera alocución al tomar posesión del cargo, Nebati prometió continuar la política monetaria de tipos bajos, exigida reiteradamente por Erdogan, aunque los economistas creen que es la causa de la escalada inflacionista en el país.

"Nuestra máxima prioridad no son tipos de interés altos sino estimular el aumento de la inversión, la producción y la exportación", dijo Nebati.

El mercado de divisas apenas parece haber tomado nota del cambio ministerial, ya que la lira ha seguido oscilando alrededor de las 15,3 unidades por euro y las 13,4 por dólar, solo ligeramente por encima del mínimo histórico de 15,5 y 13,6, respectivamente, marcado el martes pasado.

El Banco Central turco siguió los deseos de Erdogan y bajó su tasa de interés un punto en noviembre, hasta el 15 %, por tercera vez desde septiembre, pese a que la inflación se acerca al 20 % anual, cuatro veces superior al objetivo inicial del Ejecutivo.

LEAL AL PALACIO

La prensa turca llevaba varios días especulando con la dimisión de Lütfi Elvan, desde que Erdogan proclamase hace dos semanas que no estaría junto a quienes defienden una subida de tipos.

El nombramiento de Elvan en noviembre de 2020, en sustitución del yerno de Erdogan, Berat Albayrak, logró poner fin a una continúa devaluación de la lira y estabilizar la moneda, con ciertos altibajos, alrededor de las 10 unidades por euro, hasta septiembre pasado, cuando inició una rápida bajada.

"Elvan era un ministro experimentado, que no compartía la fantasía sobre la bajada de los tipos de interés. Su sucesor tendrá que ser leal al Palacio. Erdogan solo escoge a quienes son leales. El nuevo ministro no tiene ninguna formación en economía ni finanzas", dijo a Efe el economista Mustafa Sönmez.

A DIOS ROGANDO

Nebati, de 57 años, estudió Ciencias Políticas, se doctoró con un trabajo sobre las raíces islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), fundado por Erdogan en 2001, y es miembro dirigente de varias fundaciones del ámbito del nacionalismo religioso.

Su primer tuit al ser nombrado invocaba varias veces a Dios rogando "facilidad" y "capacidad" para asumir su función.

"Con él, el islam político ha plantado su bandera en el Ministerio de Finanzas", comentó en la cadena opositora Halk TV el exministro de turismo Bahattin Yücel.

Tampoco el anuncio del Banco Central, realizado el miércoles, de intervenir en los mercados de divisas para corregir unos tipos de cambio "no saludables" parece haber influido demasiado en el valor de la moneda turca, ya que la inicial subida del 10 % se anuló con nuevas pérdidas en la tarde de ayer y durante la jornada de hoy.

"El Banco no está vendiendo sus reservas sino que vende futuros, es decir que garantiza al comprador de liras un cambio definido en una fecha más tardía, asumiendo las posibles pérdidas. Pero me temo que los bancos privados no están muy interesados en adquirir esos futuros", evaluó Sönmez la estrategia del organismo.

AUMENTO DE EXPORTACIONES

Durante una videoconferencia con inversores locales, el gobernador del Banco Central, Sahap Kavcioglu, señaló hoy que la intervención pretende acabar con "la fragilidad de la moneda" y expresaba su esperanza de que el cambio se estabilice por sí solo.

Defendió también que la política de tipos bajos de interés estimuló las inversiones locales y el empleo en los meses pasados y aseguró que los resultados positivos se verían en la primera mitad de 2022.

Kavcioglu juzgó "temporales" las fuertes subidas de precio de las últimas semanas y señaló el superávit de la balanza de pagos en agosto y septiembre, confiando en la subida de exportaciones para sanear la economía turca.

Sin embargo, la bajada de la lira encarece las importaciones de energía y de materias primas, vitales para la industria turca, lo que se traduce en un margen de ganancias estrecho, pese a que las exportaciones entre enero y octubre han aumentado un 34 % respecto al mismo periodo del año pasado.

El sindicato Türk-Is denuncia que el salario mínimo, que en Turquía cobra un 42 % de todos los empleados, apenas da para vivir debido a la pérdida de capacidad de compra por la inflación.

Si en 2016, este salario aún correspondía a más de 400 euros, ahora ha caído hasta los 200 euros, pese a los aumentos anuales, que no han podido compensar la caída de la lira ni la inflación.