EFEGinebra

La economía española frenará tres décimas su crecimiento y el PIB nacional aumentará un 1,9 % en 2020 y 2021 tras subir un 2,2 % en 2019, según el informe de perspectivas globales presentado hoy por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Pese a la ralentización, el crecimiento español en 2020 será superior a la media europea en este año y también al de economías como la francesa (con perspectivas de crecimiento del 1,5 %), alemana (1,3 %) o británica (1,2 %), según el organismo de Naciones Unidas.

El estudio prevé una inflación en España del 1,6 % este año y del 1,9 % en el próximo, tras registrarse una subida de precios en 2019 del 1,3 %, y espera un progresivo descenso de la tasa de paro (del 12,8 % en 2020, un punto menos que el pasado año), aunque seguirá siendo la segunda mayor de la Unión Europea (UE) sólo por detrás de Grecia.

LIGERA RECUPERACIÓN MUNDIAL

A nivel global, Naciones Unidas estima que la economía mundial se recuperará ligeramente tras registrar su peor ritmo de crecimiento de la década en 2019 (del 2,3 %) y crecerá un 2,5 % en 2020.

Aunque las tensiones comerciales entre países como China y Estados Unidos o las fricciones geopolíticas seguirán siendo factores de riesgo que amenacen tal crecimiento, la ONU confía en que la aceleración también continúe en 2021, con un ascenso del PIB global del 2,7 %.

Sin embargo, la UNCTAD advierte de que en un escenario negativo (en el que por ejemplo China y EEUU no alcancen la paz comercial, o si tras el "brexit" no se alcanzan acuerdos positivos entre la UE y el Reino Unido) el crecimiento económico mundial en este año podría reducirse a sólo el 1,8 %.

UE Y JAPÓN ACELERAN, FRENO EN EEUU Y CHINA

El informe prevé que la Unión Europea crezca un 1,6 % en 2020, tras hacerlo un 1,4 % en 2019, y que Japón pasará del 0,7 % del pasado año al 0,9 % en el actual, quizá beneficiada de las sinergias que acompañen a los Juegos Olímpicos de Tokio.

Por contra, China y EEUU ralentizarán su crecimiento: mientras el gigante asiático bajaría su ritmo del 6,1 % de 2019 al 6 % en 2020, el freno de un EEUU en "constante incertidumbre política", según UNCTAD, sería más acentuado, ya que pasaría de un aumento del PIB del 2,2 % el pasado ejercicio al 1,7 % en el que acaba de empezar.

Ambas superpotencias acusarían así los efectos de una guerra comercial que sin embargo, en opinión del director de Globalización y Estrategias de Desarrollo de la UNCTAD, Richard Kozul-Wright, tuvo un efecto limitado en un mundo donde las finanzas tienen mucho mayor peso que los intercambios de bienes.

LA RECUPERACIÓN DEPENDERÁ DE LOS EMERGENTES

El crecimiento global de 2020, en opinión del experto, "dependerá del comportamiento de grandes economías emergentes que han sufrido mucho en los últimos dos años, como Argentina, México, Turquía o Rusia".

En esas economías se prevén fuertes alzas del ritmo de crecimiento, como en el caso de México (del 0 % de 2019 al 1,3 % en 2020) y Argentina, para la que se pronostica un cierto alivio de su recesión, con una caída del PIB del 1,3 % este año tras sufrir un descenso del 3 % en 2019.

El informe pide responder a las incertidumbres económicas que persistirán en 2020 con respuestas más equilibradas que las actuales y que combinen política fiscal y monetaria, tras una pasada década en la que se dependió excesivamente de la intervención sobre las divisas nacionales.

RESPALDO A LA LUCHA CONTRA EL CALENTAMIENTO GLOBAL

La UNCTAD incluye un extenso capítulo del informe a la transición energética, en el que reconoce que la mejora de la calidad de vida en el planeta desde el pasado siglo ha dependido enormemente de la depredación de recursos naturales y el uso de combustibles fósiles, "un modelo económico que ya no es viable".

"Cambiar el uso de fuentes de energía es la única manera de cortar los lazos entre la economía y las emisiones de gases de efecto invernadero", concluye la ONU, para señalar que el mundo sigue sin darse cuenta de lo urgente que es este cambio.

Kozul-Wright subrayó que el "nuevo pacto verde" al que parece comprometida la Unión Europea de cara al cumplimiento del Acuerdo de París es "un paso en la buena dirección", si bien existen dudas sobre la financiación necesaria para ponerlo en marcha y también es perentoria una versión mundial de esta iniciativa.

Antonio Broto