EFELisboa

El Parlamento de Portugal aprobó hoy el presupuesto rectificado que incluye la solución encontrada para vender el banco Banif, con un coste millonario para el Estado luso, y que ha dividido tanto a la izquierda como a los partidos conservadores.

El documento elaborado por el Gobierno socialista que dirige António Costa contó únicamente con el voto a favor de su propio grupo parlamentario, y sólo salió adelante gracias a la abstención del principal partido de la oposición, el socialdemócrata (PSD, centro-derecha).

En contra votaron tanto los democristianos del CDS-PP -el partido más a la derecha del arco parlamentario y que durante los últimos años fue socio del PSD- como comunistas, marxistas, ecologistas y animalistas.

Todos ellos justificaron su rechazo por el elevado coste para las arcas públicas de la operación, próximo a los 3.000 millones de euros, de los cuáles 2.255 millones de euros tienen que ser inscritos ya en los Presupuestos del ejercicio vigente, el de 2015.

La aprobación del texto era crucial, según reconoció el propio ministro de Finanzas luso, Mário Centeno, quien advirtió de que de no ser respaldado por la Cámara, la resolución del Banif habría sido revertida, lo que hubiera provocado la anulación de la venta de la entidad al Santander Totta y su liquidación.

"Puedo afirmar que es un propósito de este Gobierno no utilizar más dinero público en soluciones para la banca en Portugal", recalcó el ministro.

Esta situación excepcional puso de manifiesto las diferencias entre el Ejecutivo y sus aliados de izquierda, claves en su llegada al poder, hace menos de un mes.

Las elecciones del pasado 4 de octubre dieron la victoria al candidato conservador, que llegó incluso a formar Gobierno, aunque el inédito acuerdo alcanzado por los socialistas con el Bloque de Izquierda (hermanado en la UE con Podemos y Syriza) y el Partido Comunista permitió derribarlo en su primer paso por el hemiciclo.

El pacto fue fundamental para convencer al jefe del Estado, Aníbal Cavaco Silva, quien ante la falta de otra alternativa, acabó por permitir que el segundo en los comicios, el aspirante socialista António Costa se convirtiese en primer ministro.

Ahora, en la primera prueba de envergadura para el nuevo Gobierno, las importantes divergencias entre ellos volvieron a salir a la luz pese a que la izquierda concentró sus críticas en el anterior Ejecutivo conservador.

El pesado impacto de la operación para los contribuyentes fue también el argumento utilizado por el democristiano CDS-PP para explicar su voto en contra, y abogó por repartir los costes entre el Estado y el sector financiero a imagen y semejanza de lo ocurrido en 2014, cuando fue intervenido el Banco Espírito Santo (BES).

Desde el principal grupo de la oposición, el PSD, atribuyeron su abstención al "interés nacional" e incidieron en que el "caso Banif" vuelve a colocar en cuestión "la estabilidad gubernamental prometida" por los socialistas.

Así lo destacó su líder parlamentario, Luís Montenegro, quien recordó que el Ejecutivo fue sostenido hoy por el partido que lideraba la coalición en el Gobierno derribada a principios de noviembre.

El Banif es el más pequeño de los principales bancos lusos y fue vendido el domingo al Banco Santander por 150 millones de euros.

La solución encontrada incluye dividir sus activos en tres: la parte saludable, que irá a la entidad española, la problemática o tóxica, que pasará a un vehículo de gestión creado para tal fin, y un pequeño porcentaje que se mantendrá bajo el mismo nombre y que será vendido.

Aun así, el Santander recibirá más de 2.000 millones de euros del Estado portugués en concepto de garantías y para "futuras contingencias" derivadas de la operación.

La precaria situación financiera del Banif era conocida desde hace años, y ya en 2013 recibió 1.100 millones de euros del Estado para ser recapitalizada.

No obstante, el riesgo de quiebra aumentó notablemente la pasada semana, después de que informaciones publicadas por medios lusos sobre un supuesto cierre de la entidad dispararan la fuga de depósitos en cuestión de días, afectando a su liquidez.

Óscar Tomasi