EFEBarcelona

El presidente del negocio de 3D de HP, Ramon Pastor, prevé que la reestructuración de plantilla que prepara la multinacional tecnológica, que ha anunciado el despido de entre 7.000 y 9.000 personas en todo el mundo, tendrá poca incidencia en el centro de Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Este centro, en el que trabajan unos 2.400 empleados, entre los que hay más de 700 ingenieros, tiene un total de doce líneas de negocio y alberga la sede mundial de HP en impresión de gran formato y de impresión 3D.

En una entrevista con Efe, Ramon Pastor asegura que el negocio de 3D es uno de los más valiosos para la compañía en el futuro, con lo que la inversión que va a recibir el centro "seguirá siendo muy importante".

HP ha anunciado recientemente que eliminará entre 7.000 y 9.000 empleos en todo el mundo durante los próximos tres años, pese a lo que seguirá realizando contrataciones con nuevos perfiles.

Pastor no ha cuantificado el número de trabajadores que se verán afectados por esta medida en España, pero ha insistido en que el de Sant Cugat es un centro de referencia en áreas de crecimiento de la compañía, tanto en impresión gráfica como en impresión 3D.

Por ello, no espera que el impacto en el centro "sea importante" desde el punto de vista del número de trabajadores, ya que aunque haya despidos también habrá contrataciones.

Este año la compañía ha contratado en España a unos 200 trabajadores, en línea con los años anteriores, y se espera que en 2020 también haya nuevas incorporaciones.

HP inauguró el pasado mes de junio en Sant Cugat su laboratorio de impresión 3D de plástico y metales, el mayor centro del mundo de esta tecnología.

La multinacional no produce, ya que HP no tiene fábricas propias, y es un socio de Singapur el que elabora las impresoras 3D que se diseñan en Cataluña.

HP vende las máquinas de impresión y suele asesorar también en el desarrollo de algunos productos, básicamente en sectores como la sanidad, la automoción o el gran consumo.

Pastor destaca que las ventajas del 3D son, principalmente, que se pueden fabricar geometrías, que no se pueden producir por otros métodos porque "son muy complicadas", y que es más económico y más rápido para fabricar tiradas cortas.

A diferencia de la fabricación tradicional, el coste por pieza es el mismo con independencia del número de elementos que se fabriquen, lo que favorece, por ejemplo, que las pymes puedan competir con las grandes empresas, lo que "es un gran cambio de paradigma" para ellas.

"En sanidad se valora mucho la personalización de los productos", señala Pastor, y objetos como ortopedias, prótesis, guías quirúrgicas o cascos prenatales, que suelen hacerse de manera genérica, mejoran considerablemente cuando se personalizan.

"Es muy diferente elegir una prótesis cuando tiene tres o cuatro tamaños que escanear lo que falta del cuerpo y diseñarlo de manera personalizada" añade.

La automoción es otro campo destacado para la aplicación de la tecnología 3D y HP trabaja con varias firmas para elaborar piezas finales de marcas como BMW o Volkswagen.

Se trata de piezas de poca tirada, en las que no tiene sentido invertir en el molde o elementos "muy especiales" que, de otra manera, sería mucho más caro o pesado producir.

La impresión 3D amplía sus ventajas cuando se aplica al vehículo eléctrico, donde el peso es clave porque "cuanto menos pesa el coche, más autonomía tiene".

Pastor apuesta por aprovechar la tecnología 3D para cambiar el modelo de negocio de las empresas, ya que permite hacer la producción en función de lo que vas necesitando, en lugar de tener grandes stocks.

"Ahorran en logística y, además, las empresas más avanzadas tienen centros de producción localizados en diferentes geografías, lo que le permite producir muy cerca de donde está la demanda", explica Pastor.

En este sentido, dice que el 3D permite fabricar productos de "alto valor, muy cerca de donde está la demanda, en el momento que se necesita y en la cantidad que se requiere".

Sobre la escasez de ingenieros, Pastor cree que es un problema que no solo se sufre en Cataluña o en España sino también en otros países como Estados Unidos.

Pese a que considera Barcelona un importante polo de atracción de talento, cree que le falta masa crítica de empresas de gran tamaño de tecnología aplicada, por lo que cree necesario una política más agresiva de captación de multinacionales que hagan I+D desde aquí, lo que repercutiría en la "excelencia de todo el ecosistema".