EFEPekín

Que China es un mercado cada vez más atractivo no es ningún secreto: el país más poblado y la segunda economía mundial se abre a la inversión extranjera y busca importar más como parte de su cambio de modelo. Y tampoco es ningún secreto que las empresas españolas quieran su pedazo del pastel.

La reciente visita a España del presidente chino, Xi Jinping, se saldó con la firma de acuerdos entre una decena de empresas chinas y españolas, valorados en 17.600 millones de dólares (15.449 millones de euros).

Para China, esto "supone un nuevo récord en la cooperación comercial y económica" con España.

Entre los acuerdos destacan el de Telefónica con la fabricante de móviles Huawei, el de Técnicas Reunidas con Sinopec -la principal refinería china- o el de Seat con la automovilística JAC, con la que la española lanzará un vehículo eléctrico bajo la marca SOL en 2021.

Desde Abengoa, que firmó un acuerdo cuatripartito en el que figuran las chinas Shanghai Electric e ICBC -mayor banco del mundo por capitalización de mercado- para proyectos energéticos, explican a Efe que los planes de China para convertirse en líderes en energía termosolar hacia 2030 hace que se haya convertido en "un mercado estratégico" en el que desarrollan "una intensa acción comercial".

De hecho, fuentes de la oficina del ICEX en Pekín indicaron a Efe que las empresas españolas son atractivas en China porque "España es líder competitivo en campos como los productos tecnológicos e industriales" o en bienes de consumo y agroalimentarios, donde destaca "la extraordinaria calidad y precio de nuestros productos".

Las empresas chinas también son socios preferenciales para las españolas, como demuestra el acuerdo de colaboración de El Corte Inglés con el gigante del comercio electrónico Alibaba, que tiene como objetivo final vender marcas españolas, incluidas las propias de la compañía, en plataformas como Tmall y AliExpress.

En la declaración conjunta que publicaron España y China tras la visita se detallan nueve puntos para "profundizar y ampliar" la relación económica y comercial.

A ello ayudará el recientemente constituido Consejo Asesor Empresarial Chino-Español, compuesto por 16 compañías españolas y 15 chinas.

Por la parte china lo preside el ICBC, cuyos responsables afirman a Efe que las empresas de ambos países han "conseguido resultados fructíferos" hasta el momento y que, de cara al futuro, tienen oportunidad de "cooperar" en materia de infraestructuras, nuevas energías, digitalización o vehículos eléctricos.

"Se pueden combinar las ventajas de China en términos de capital y construcción con las de España en tecnología y experiencia de gestión para explorar el potencial de la cooperación en terceros mercados en campos como energía, finanzas e infraestructura", apuntan.

Tras la visita, Pekín y Madrid acordaron "incrementar los acuerdos comerciales" para que sean "más equilibrados (la balanza comercial arrojó en 2017 un resultado favorable a China de 19.404 millones de euros) y se extiendan a nuevos sectores".

El dato refleja la situación del comercio bilateral, ya que representa el 73 % del déficit comercial de España pero tan solo el 4,7 % del superávit comercial de China, según un informe recientemente publicado por el Real Instituto Elcano.

El documento también habla del apoyo a las pymes -especialmente en materia de innovación, parte de la actual apuesta de Pekín por un "crecimiento económico de alta calidad"-, de cooperación entre empresas en mercados de América Latina, África y Asia o de impulsar las conexiones aéreas.

Sin embargo, uno de los acuerdos más celebrados por el sector empresarial español es el que facilitará la exportación de "frutas y diferentes tipos de carne española" a China, con protagonismo de la uva de mesa y de una mayor gama de productos porcinos, con curados como el jamón con hueso, una vieja reivindicación española.

A este respecto, en el ICEX señala que "se abren oportunidades": China importa 500 millones de euros de uva de mesa y casi 600 de embutidos, aunque con presencia "mínima" de productos europeos.

De todos modos, España ya vende algunos de sus productos típicos en China, país en el que es el principal proveedor de aceite de oliva (con el 78 % de la cuota de mercado) y de carne de cerdo (20 %), y el cuarto de vino (7 %).

En el total de las exportaciones, un tercio son productos industriales y semimanufacturas.

Según el Informe Elcano, cada vez más empresas españolas exportan a China: desde 6.500 en 2000 hasta casi 15.000 de 2017 -aunque el 93 % de las ventas está concentrado en las 1.000 principales-.

Además, es el quinto país con más empresas exportadoras españolas, por delante de las que operan en vecinos como Alemania o Reino Unido o en naciones con lazos culturales como México.

De hecho, una de cada diez exportadoras españolas vende en China: "Exportar a China no es sencillo ni barato pero es una oportunidad que no se puede desaprovechar. Nadie quiere renunciar al segundo mayor mercado del mundo", explican desde el ICEX.

El gigante asiático está convirtiéndose en un objetivo importante para las empresas españolas: las exportaciones crecieron un 28,3 % en 2017.

No obstante, uno de los retos que el documento señala para las compañías españolas es convertirse en marcas reconocibles: "El atractivo de las marcas españolas tiende a ser más bajo que el de nuestros productos. Existe una idea difusa de que los productos españoles son de calidad, pero no se asocian a marcas concretas".

Víctor Escribano