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El crecimiento de las exportaciones españolas a Canadá se ha acelerado desde que hace dos años entrara en vigor el acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá (CETA), con un incremento del 28,7 % en el primer semestre del año, hasta un importe total de 1.012,5 millones de euros.

Las ventas al mercado canadiense hasta junio solo supusieron el 0,7 % del total de exportaciones españolas, si bien Canadá se situó entre la decena de países que tiraron al alza del conjunto de las ventas al exterior, tras aumentar el envío a ese país de componentes del automóvil, de acuerdo con los datos más recientes publicados por la Secretaría de Estado de Comercio.

En el mismo periodo, las importaciones a Canadá disminuyeron un 10,5 %, hasta 773,7 millones (0,5 % del total), lo que arroja un superávit comercial para España de 238,9 millones.

La oficina económica y comercial de España en Ottawa señala en su último informe sobre el país que el CETA -en vigor de forma provisional desde el 21 de septiembre de 2017- parece haber tenido un impacto positivo sobre las exportaciones españolas del sector del automóvil y la fruta fresca.

La subida más llamativa ha sido para las ventas de motores de automóviles, que se han multiplicado por 125, al pasar de 134.200 euros en 2017 a 167,8 millones de euros en 2018, después de que el CETA eliminara los aranceles canadienses de hasta el 9,5 % que gravaban la entrada de los vehículos y sus componentes.

La oficina de Ottawa explica en el informe que estas ventas provienen de la planta de motores de Ford en Almusafes (Valencia) y que se destinan a la planta de Ford en Oakville (Ontario), lo que ha colocado a la Comunidad Valenciana a la cabeza de las autonomías en volumen exportador a Canadá (21 % del total en 2018).

En términos generales, España exporta a Canadá máquinas y aparatos mecánicos, farmaquímica, combustibles y lubricantes, automóviles y bebidas, mientras que importa combustibles, minerales, aeronaves y equipamientos mecánicos.

España cuenta con inversiones de importancia en Canadá como la autopista 407 (Cintra), la autopista A30 y la autopista Windsor-Essex (Acciona/ACS), el complejo petroquímico Cepsa Química Becancour en Quebec, la planta de gasificación de Repsol en Nuevo Brunswick, la compañía Talisman Energy de Repsol, la cadena de tiendas Zara o los parques eólicos de Acciona.

Del otro lado, empresas canadienses como la fabricante de trenes Bombardier y la constructora SNC-Lavalin están presentes en España.

Los sectores más interesantes para la inversión y el comercio español son las infraestructuras (concesiones), la aeronáutica, las energías renovables, la biotecnología, las tecnologías de la información, los bienes industriales, los vinos y la alimentación, el diseño y bienes de consumo como el mueble y el calzado.

El CETA está en vigor de forma provisional porque aún no lo han ratificado todos los Parlamentos nacionales de los Estados de la UE.

En España fue aprobado por el Congreso de los Diputados el 29 de junio de 2017, con la abstención del PSOE de Pedro Sánchez, que cambió la postura de los socialistas respecto a este acuerdo por considerar que era mejorable y en defensa de una globalización más justa que garantice los derechos de la ciudadanía.