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El repunte de los precios de la electricidad y los carburantes llevó la tasa anual del IPC al 1,3 % en marzo, la más elevada desde abril de 2019, en un marcado cambio de tendencia tras meses de evolución negativa por el impacto de la pandemia.

Según el índice de precios de consumo (IPC) confirmado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de marzo contrasta con las caídas de precios de 2020, a las que siguieron un pequeño aumento en enero de 2021 (del 0,5 % debido a la borrasca Filomena) y estabilidad en febrero (tasa del 0 %).

En la evolución mensual, marzo frente a febrero, los precios subieron un 1 % impulsados por el precio de la electricidad, de los carburantes y del vestido y calzado, que con un alza del 4,4 % recogieron el comportamiento de los precios al comienzo de la temporada de primavera-verano.

De vuelta a la tasa anual, el INE detalla que los dos grupos que más tiraron al alza fueron transporte y vivienda.

En el primero los precios subieron un 3,8 % por el repunte de los carburantes y lubricantes para el transporte personal, que descendieron el año anterior.

En cuanto a vivienda, con una tasa del 4,3 %, reflejó la subida de los precios de la electricidad y, en menor medida, del gasóleo para calefacción, frente a las bajadas registradas en marzo de 2020.

El año pasado, con el estallido de la pandemia en marzo y las fuertes medidas de restricción aplicadas, los precios energéticos fueron de los que mayores descensos registraron.

Frente a esto, cayeron, en tasa anual, los precios en comunicaciones mientras que en alimentos se moderó el incremento, aunque siguieron al alza con un 1,4 %.

FUERTE VOLATILIDAD DE LA ENERGÍA

"Los resultados de este mes se deben a la fuerte volatilidad que experimentan los precios de los productos energéticos (...) no se aprecia una senda inflacionista", han señalado desde UGT.

Desde CCOO también apuntan al peso de la energía en el IPC y destacan la evolución de los productos más básicos, que siguen al alza y pesan en la cesta de las familias especialmente las más vulnerables.

Ante una situación compleja, destacan desde CCOO, se deben seguir protegiendo las rentas de trabajadores y familias. "Garantizar las necesidades básicas de los que peor lo están pasando debe seguir siendo una máxima", subraya UGT.

La inflación subyacente -sin alimentos no elaborados ni productos energéticos- se mantuvo en marzo en el 0,3 %, un punto por debajo de la del IPC general.

"A pesar del repunte de marzo, la moderación de precios sigue siendo la nota dominante. Si a ello se le añade el aumento de los costes de producción y de los impuestos que deben seguir asumiendo las empresas, la reducción significativa de los márgenes empresariales es un hecho constatado", valoran desde CEOE.

De cara a los próximos meses, añade la patronal, la inflación estará condicionada por el comportamiento de los precios del petróleo y el proceso de recuperación de la demanda de algunos bienes y servicios tras esta intensa crisis.

"De cualquier modo, se puede afirmar que estamos en una coyuntura de estabilidad de precios", apuntan.

Por comunidades, la tasa anual del IPC aumentó en todas las comunidades autónomas en marzo respecto a febrero con el mayor incremento para Castilla-La Mancha.

En cuanto al Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) -que mide la evolución de los precios con el mismo método en todos los países de la zona del euro- se situó en marzo en el 1,2 %, casi un punto y medio por encima de la tasa del mes anterior. La variación mensual de este índice fue del 1,9 %.