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El índice de precios al consumo (IPC) de Japón subió un 0,9 % interanual en abril, lo que supone el vigésimo octavo mes consecutivo de avance, debido principalmente al incremento de los costes energéticos, informó hoy el Gobierno.

El incremento del indicador, que excluye los precios de los alimentos por su alta volatilidad, muestra un ligera aceleración respecto al aumento del 0,8 % interanual cosechado en marzo, pero todavía está lejos de la meta del 2 % del Banco de Japón (BoJ).

Con respecto al mes anterior, los precios subieron un 0,1 %, según los datos publicados este viernes por la Oficina de Estadística del Ministerio del Interior y Comunicaciones.

La subida de los precios del combustible, la luz y el agua, del 4,4 % interanual, fue el factor que más contribuyó al avance del IPC en abril, seguido del incremento del coste de los contenidos culturales y de entretenimiento (2 %), y del de los muebles y utensilios para el hogar (1,6 %).

El único sector que experimentó una reducción de precios el mes pasado fue el del transporte y las comunicaciones, del 0,2 %.

El BoJ puso en marcha en 2013 un amplio programa de flexibilización monetaria para situar la inflación en el 2 %, aunque este objetivo se ha retrasado en varias ocasiones por la caída en los precios del crudo desde fines de 2014 y la entidad se ha visto obligada a tomar medidas adicionales para lograr su consecución.

En su reunión mensual de julio, el banco central japonés anunció por primera vez desde 2016 ajustes en su política monetaria, entre ellas una mayor flexibilidad en sus compras de bonos estatales y la diversificación de sus inversiones en fondos cotizados, con el objetivo de lograr su objetivo de inflación.

A las dificultades para alcanzar la meta inflacionaria se sumará el incremento del impuesto sobre el consumo previsto para octubre de este año, una medida que aumentará este gravamen desde el 8 al 10 % y que podría tener un impacto negativo en el gasto de los hogares y en la evolución de los precios.