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El índice de precios al consumo (IPC) de Japón subió un 0,6 % interanual en julio, lo que marca su trigésimo primer mes consecutivo de avance, debido principalmente al aumento del coste energético, informó este viernes el Gobierno japonés.

El incremento del indicador, que excluye los precios de los alimentos por su alta volatilidad, se mantuvo plano con respecto al de junio, según los datos publicados por la Oficina de Estadística del Ministerio nipón del Interior y Comunicaciones.

La cifra todavía se mantiene lejos de la meta del 2 % del Banco de Japón (BoJ). El país cerró 2018 con una inflación del 0,9 %.

La subida de los precios del coste del combustible, la luz y el agua, del 2 % interanual, fue el factor que más contribuyó al avance del IPC en julio, junto al de los precios de los muebles y el menaje del hogar (1,7 %), y el de la cultura y el entretenimiento (1,1 %).

El único sector que experimentó una reducción de precios en el séptimo mes de 2019 fue el del transporte y las comunicaciones, concretamente del 1,2 % interanual.

El BoJ puso en marcha en 2013 un amplio programa de flexibilización monetaria para situar la inflación en el 2 %, aunque este objetivo se ha retrasado en varias ocasiones por la caída en los precios del crudo desde fines de 2014 y la entidad se ha visto obligada a tomar medidas adicionales para lograr su consecución.

A las dificultades actuales para alcanzar la meta inflacionaria nipona se sumará el incremento del impuesto sobre el consumo (IVA) a partir de octubre, una medida que aumentará este gravamen desde el 8 al 10 % y que podría tener un impacto negativo en el gasto de los hogares y en la evolución de los precios.