EFEBarcelona

Los sindicatos de Nissan en Barcelona han exigido este martes un último esfuerzo a Gobierno y Generalitat para garantizar los empleos en juego tras la renuncia de la china Great Wall Motors (GWM), y han pedido una reflexión sobre qué ha fallado para no haber podido retener esta inversión.

Después de que el gigante chino de la automoción retirase ayer de manera definitiva su candidatura para la reindustrialización, los trabajadores han parado una hora la producción para debatir en asamblea la situación en la que se encuentran: sin un proyecto concreto cuando ya han empezado a recibir las cartas de despido y a escasos quince días de que Nissan cierre sus plantas.

"La moral está muy baja. La noticia ha causado mucho impacto en la plantilla. Las últimas declaraciones del Gobierno y la Generalitat habían generado confianza y habían creado falsas expectativas.", ha explicado a EFE el secretario general de CCOO en Nissan, Miguel Ángel Boiza.

Boiza, que ha recordado que el proyecto de la china GWM era la prioridad de la comisión de reindustrialización, ha alertado que ahora se les echa "el tiempo encima" y "ya seguramente habrá que ir al mes de enero" para poder contar con una alternativa para sustituir a Nissan, que el 31 de diciembre abandona sus plantas.

El responsable de Sigen-Usoc en Nissan, Miguel Ruiz, ha lamentado también que no se haya podido retener el proyecto de GWM y ha pedido "una reflexión" a los gobiernos español y catalán sobre lo ocurrido, tras preguntarse "si se ha hecho todo lo posible" para no perder la inversión que se consideraba la más adecuada por tratarse de un gran constructor de vehículos eléctricos.

"¿Por qué no somos capaces en España de atraer un gran proyecto industrial como éste? Igual no estamos haciendo bien las cosas política e industrialmente", ha sostenido, en declaraciones a EFE.

Boiza también ha expresado su decepción por el intento fallido de amarrar la inversión china. "Hay que hacérselo mirar. Siempre hay muy buenas palabras del Ministerio de Industria y del Govern, pero al final no atraemos grandes proyectos industriales, que son los que garantizan empleos de calidad", ha dicho.

Los trabajadores fían ahora el mantenimiento de los 1.400 empleos que quedarán, una vez se lleven a cabo las prejubilaciones y las marchas incentivadas acordadas, al plan B en el que está trabajando la comisión de reindustrialización, integrada por administraciones públicas, Nissan y los sindicatos.

En este adquiere un papel relevante el "hub" de descarbonización que lidera QEV, que estaba previsto para Sant Andreu de la Barca pero que ahora podría ocupar una parte de la Zona Franca. La otra parte podría reservarse para proyectos como el logístico del grupo inmobiliario australiano Goodman, entre otros más pequeños que han presentado sus propuestas.

En la planta de Montcada se instalaría el fabricante de motos eléctricas Silence.

En los últimos días han aparecido también ofertas como la del fabricante de tanques Tess Defence, pero que cuenta con el rechazo total de la Generalitat, y la del fabricante de coches belga Punch, que ya había presentado una iniciativa hace meses que no fue considerada y ha vuelto a postularse.

El rechazo de GWM a llevar su producción de automóviles eléctricos a Barcelona se produjo después de que el Gobierno y la Generalitat le hicieran llegar una propuesta que mejoraba las ayudas públicas de su primera oferta (cien millones de euros) y que incluía también condiciones más ventajosas para el alquiler del solar de la Zona Franca, la principal planta, de 500.000 m2.

Según fuentes sindicales, la dirección de la firma china debatió en profundidad esta contraoferta pero la acabó descartando, entre otros motivos, por un cambio en su estrategia para Europa, donde pretende empezar a operar, tras mostrar interés por construir una planta desde cero en lugar de adquirir activos ya existentes.

La consultora KPMG tiene el encargo ahora de la comisión de llevar a la reunión del próximo viernes una propuesta con las mejores opciones, en la que muy probablemente se troceará la Zona Franca.

De momento, Nissan cerró ya el pasado jueves la producción de vehículos en una de sus líneas de la planta de la Zona Franca y hará lo mismo mañana con la que queda activa, poniendo así fin a una actividad industrial que se inició hace 41 años.