EFEParís

La tensión entre los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y Brasil, Jair Bolsonaro, con el telón de fondo de los incendios en la Amazonía, se trasladó este viernes al terreno económico, con la amenaza de París de vetar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Mercosur.

Macron anunció que su país no lo firmaría en las condiciones actuales, al considerar que Bolsonaro mintió cuando hace unos meses asumió compromisos sobre la protección de la biodiversidad que no está respetando.

Esa cuestión, recuerdan en París, era uno de los condicionantes para que Francia pusiera su firma bajo un pacto que despierta susceptibilidades también en lo referente a la protección sanitaria de los productos, que transitarán de forma más libre cuando se aplique.

Es el último episodio de un pulso que, hasta ahora, se había circunscrito al terreno de las declaraciones cruzadas, acusaciones veladas e intercambio de mensajes a través de las redes sociales, pero que en vísperas de una cumbre del G7 en la que Macron ejerce de anfitrión ha dado un salto cualitativo.

"Dada la actitud de Brasil estas últimas semanas, el presidente (francés) solo puede constatar que el presidente Bolsonaro le mintió durante la cumbre de Osaka" del G20, afirmó el Elíseo.

En aquel encuentro, Macron logró que Bolsonaro se sumara a los compromisos en materia medioambiental, lo que dejó aislado por tercera vez al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Pero París considera que Bolsonaro no está respetando lo acordado, como pone de manifiesto su dejadez frente al avance del fuego en la Amazonía, un fenómeno más grave que otros años.

En su deseo de presentarse como el gran defensor del planeta, Macron denunció en Twitter el avance sin control de las llamas en su pulmón, donde se produce un quinto del oxígeno de la Tierra.

El presidente acompañaba su mensaje de una foto de la selva amazónica en llamas, que databa de principios de siglo.

Una circunstancia que no pasó desapercibida en Brasilia, donde Bolsonaro, lejos de amedrentarse, usó el mismo medio para acusar a su homólogo francés de injerencia en sus asuntos internos con una actitud "colonial".

La respuesta de París ha sido contundente y puede poner contra las cuerdas un acuerdo comercial minuciosamente alcanzado tras 20 años de conversaciones entre dos regiones del planeta que atesoran un cuarto de la riqueza mundial. Casi 800 millones de consumidores están implicados.

Junto a Francia, otros miembros de la UE, como Irlanda, han emitido también reservas sobre la conveniencia de rubricar ese acuerdo, que preveía reducir los aranceles en múltiples productos y multiplicar los intercambios entre ambas regiones.

Macron quiere, además, que la situación en la Amazonía figure en primera línea del menú de las reuniones que mañana comenzarán en el G7 en Biarritz (Francia).

El frente diplomático puede cerrarse sobre Bolsonaro, acusado por diversas asociaciones de mostrarse contemplativo ante el avance de las llamas para beneficiar a grandes grupos agropecuarios, deseosos de recuperar para cultivos los terrenos de selva virgen recién quemados.

París rechaza la pretensión de que la preocupación por la destrucción de la selva amazónica sea un asunto interno brasileño, sino que, en palabras de Macron, es una "crisis internacional".

Francia recuerda que una pequeña parte de la Amazonía está en la Guayana francesa, que comparte una amplia frontera con Brasil, lo que les legitima para intervenir directamente en esa situación.

La actitud es más conciliadora en Bruselas, donde consideran en acuerdo UE-Mercosur como una herramienta para convencer a Brasil de respetar sus compromisos medioambientales.

"Esto es lo mejor que podemos hacer para crear compromisos legalmente vinculantes con países que queremos que respeten nuestros estándares medioambientales", aseguró la portavoz de la Comisión Europea Mina Andreeva, que recordó que ese acuerdo es el primero que compromete a los firmantes a cumplir con el Acuerdo de París de 2016.

Luis Miguel Pascual