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Moldavia, pendiente de reanudar hoy las negociaciones con el gigante gasístico ruso Gazprom para superar la crisis de suministro, busca gas y aliados en Europa, donde la Comisión Europea (CE) le ha ofrecido su apoyo incondicional ante lo que algunos consideran un chantaje político del Kremlin.

Según confirmaron a Efe fuentes del consorcio, el máximo responsable de Gazprom, Alexéi Miller, debía recibir este miércoles en San Petersburgo al viceprimer ministro moldavo, Andréi Spinu, que ya participó la pasada semana en consultas con el Kremlin.

La nueva ronda de negociaciones se produce después de que Gazprom amenazara al país más pobre de Europa con cortarle la llave del gas el 1 de diciembre si no pagaba su deuda con el consorcio estatal, que asciende a más de 700 millones de dólares.

LA DEUDA DE LA DISCORDIA

Moldavia no reconoce esa "deuda histórica", como la llama Gazprom, aunque ha abierto una auditoría para precisar el monto. Spinu ya explicó que, hasta conocer la cifra exacta, Chisinau no asumirá ningún compromiso.

Aunque algunos medios explicaban que esa deuda, en realidad, no fue contraída por Moldavia sino por la república separatista de Transnistria, Ígor Shórnikov, director del Instituto de Investigaciones Sociopolíticas de Tiraspol, lo negó rotundamente.

"Moldavia siempre ha pagado a tiempo, eso es verdad, pero ahora tiene una deuda acumulada de 709 millones de dólares", señaló a Efe el experto de Transnistria.

Mientras, precisó, la "astronómica deuda de Transnistria es de más de 7.000 millones de dólares". Además de que el Gobierno separatista "no tiene posibilidad física de pagar", Moscú nunca he demandado ese pago "por motivos humanitarios", ya que parte de la población del enclave es rusa, explicó.

Gazprom ofrece a Moldavia un nuevo contrato con un precio de salida de 790 dólares por cada mil metros cúbicos, cuando la tarifa en el acuerdo que expiró a finales de septiembre era de media 148 dólares.

La propuesta rusa incluye también un descuento del 25 %, aunque con la condición de que Chisinau se comprometa a pagar en un plazo de tres años la deuda. Según la prensa, la parte moldavia no quiere pagar más de 300 dólares por mil metros cúbicos.

GAS EUROPEO

Ante la falta de suministro, Moldavia ha firmado ya esta semana contratos con compañías de Polonia y Países Bajos -los primeros en su historia al margen de Gazprom- y esperaba suscribir este miércoles un tercero.

La gasística moldava Moldovatransgaz informó hoy de que Ucrania y Rumanía le adelantaron volúmenes de gas para mantener la presión en sus gasoductos al menos hasta el próximo día 31.

Además, la primera ministra moldava, Natalia Gavrilita, se reunió hoy en Bruselas con la presidenta de la CE, Ursula Von der Leyen, quien adelantó la concesión de 60 millones de euros al país "para ayudar a Moldavia a gestionar la actual crisis de energía".

Von der Leyen ya había expresado la víspera su respaldo a la presidenta de la antigua república soviética, Maia Sandu, al tiempo que aseguró que Bruselas intentará "identificar alternativas" para diversificar el suministro.

CHANTAJE POLÍTICO

Mientras, Gazprom habría ofrecido a Moldavia gas a mejor precio a cambio de que modifique el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE) y retrase las reformas del mercado energético, según informó hoy el diario "Financial Times".

En respuesta, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, subrayó que "no hay ni puede haber ninguna politización" y que las negociaciones entre Gazprom y Moldavia "son exclusivamente comerciales".

"Bielorrusia paga 130 dólares por mil metros cúbicos. Eso sí es realmente política, ya que Bielorrusia quiere integrarse con Rusia en la Unión Estatal", admitió Shórnikov.

El experto considera que lo mismo se puede decir de Moldavia cuando su presidente era el socialista y prorruso Ígor Dodon, que intentaba "sentarse en dos sillas" y llevarse bien con Rusia y la UE.

Ahora, añadió, Sandu es una dirigente claramente europeísta que quiere "el mismo descuento que sus antecesores", pero se ve obligada a pagar al contado lo mismo que el resto de países europeos.

"Ahora es un problema puramente económico. Mercado puro y duro", dijo.

EL PROBLEMA DE TRANSNISTRIA

Gazprom tiene en su mano la llave del gas, pero Moldavia también tiene un as en la manga: Transnistria. Y es que si el consorcio ruso suspende el bombeo, los principales afectados serían los habitantes del enclave, menos de medio millón.

"Si dejamos de recibir gas (...) se producirá un colapso energético total", advirtió Shórnikov.

Las centrales hidroeléctricas del territorio también operan con gas ruso, por lo que éstas también dejarían de generar electricidad.

En su opinión, Moldavia podría haber creado "una crisis energética artificial" para presionar a Tiraspol a reanudar las negociaciones con el fin de hallar un arreglo político al conflicto que data de hace casi 30 años.

Ignacio Ortega