EFESaná

Después de seis años de bloqueo, desde el aeropuerto de Saná, la capital del Yemen, han despegado y aterrizado aviones comerciales fletados con ciudadanos para los que hasta hoy era una odisea entrar y salir de un país en guerra y que es el escenario de la peor catástrofe humanitaria del planeta.

La reapertura del aeropuerto de Saná no fue fácil: hasta hoy solo aviones de Naciones Unidos podían utilizarlo, pues desde 2016 la coalición militar capitaneada por Arabia Saudí que interviene en el Yemen mantuvo un bloqueo al considerar que los rebeldes chiíes hutíes utilizaban la instalación para lanzar misiles y drones.

Pero en el marco de una tregua de dos meses que entró en vigor el pasado 2 de abril entre los hutíes y el Gobierno internacionalmente reconocido, apoyado por Riad, los primeros vuelos comerciales en seis años han despegado y aterrizado para alivio de los yemeníes, muchos de los cuales necesitan salir del país recurrentemente por motivos médicos.

UN SOPLO DE ESPERANZA

"Me siento como si volviera a nacer", dice a Efe Mohamed al Quzi, un anciano de 80 años que acaba de aterrizar en Saná procedente de la capital jordana, Amán, donde tiene que acudir con regularidad para recibir un tratamiento médico que no puede obtener en un país sumido en la guerra.

Al desembarcar junto a otros 60 pasajeros, Al Quzi, visiblemente emocionado, se postra en el suelo y posa su frente en la pista de aterrizaje con tanta fuerza que empieza a sangrar un poco, por lo que una de sus hijas se acerca a limpiarle la cara con un pañuelo.

Para este anciano, viajar a Jordania era un tormento: tenía que atravesar todo el país por tierra -un viaje de más de 13 horas- hasta la ciudad portuaria de Adén, controlada por las fuerzas gubernamentales, y desde ahí embarcarse en un avión rumbo a Amán.

"Hasta el último minuto pensé que no lo lograríamos. Era imposible creerlo", aseguró a Efe, y añadió que "los yemeníes tienen derecho a viajar desde su capital como la gente de cualquier otro país".

A bordo del avión, fletado por la compañía nacional Yemen Airways, también viajaba Omar Rashid, un banquero de 45 años que vuela al extranjero con frecuencia y que dice estar aliviado porque por primera vez puede volver a casa en un vuelo directo.

"Viajar es uno de tus derechos más básicos como ciudadano. Este es un derecho que ves en cualquier país, cualquier ciudadano puede disfrutar de este derecho. Esperamos que el aeropuerto siga abierto y vivamos como el resto de los seres humanos en el mundo entero", aseguró.

PROBLEMAS PERSISTENTES

A pesar de ser el primer avión que aterriza en Saná en seis años, tan solo 61 pasajeros viajaron a causa de las repetidas cancelaciones de los vuelos debido a las disputas sobre la validez de los pasaportes expedidos por los rebeldes hutíes, que no están reconocidos por el Gobierno, además de por otros desencuentros entre los bandos.

La capacidad total de la aeronave es de 150 pasajeros.

"Los que están varados fuera del país son miles", dijo a Efe Jaled al Shaif, el director del aeropuerto de Saná designado por los insurgentes, que alegó que "muchos viajeros se han sentido frustrados por la cancelación de los vuelos más de una vez".

Hoy, además, otro avión de Yemen Airways aterrizó en Saná procedente de Adén con 137 pasajeros a bordo, fue recibido con cañones de agua y, posteriormente puso rumbo a Amán.

Esta operación estaba prevista realizarse el pasado 24 de abril pero se retrasó por una disputa por los pasaportes emitidos por los hutíes, que finalmente se resolvió.

UN PASO MUY CELEBRADO

El enviado especial de la ONU para el Yemen, Hans Grundberg, felicitó "a todos los yemeníes por este importante y tan esperado paso", según un comunicado de su oficina.

"Espero que esto brinde algo de alivio a los yemeníes que necesitan buscar tratamiento médico en el extranjero, buscar oportunidades de educación y negocios, o reunirse con sus seres queridos", añadió.

La reanudación de los vuelos comerciales desde el aeropuerto de Saná es una de las condiciones de los rebeldes chiíes hutíes, respaldados por Irán, para participar en conversaciones de paz con el fin de acabar con la guerra que ha provocado miles de muertos y la peor catástrofe humanitaria del planeta, según Naciones Unidas.

Jaled Abdalá