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Los problemas en las cadenas de suministro a escala global penalizaron la actividad del sector industrial español en noviembre y limitaron su crecimiento, según el índice PMI del sector manufacturero elaborado por la consultora IHS Markit.

En su último informe, publicado este miércoles, destaca que la producción de los fabricantes españoles "aumentó a su ritmo más lento en diez meses", ya que las empresas tuvieron "dificultades" para incrementarla al mismo ritmo que subían los pedidos.

El índice que mide el comportamiento del sector bajó tres décimas, de 57,4 a 57,1 puntos en noviembre, aun así un descenso menos pronunciado que el registrado el mes anterior, cuando cayó siete décimas.

De acuerdo con IHS Markit, no hay señales de que los problemas de suministro y la subida de los precios que afronta la industria manufacturera desde hace meses se hayan atenuado, lo que ya está "afectando a la confianza" de los empresarios, cuyas expectativas "han disminuido ligeramente".

Los responsables de la consultora han destacado que esa escasez de existencias y los cuellos de botella en el transporte volvieron a impulsar los precios al alza, lo que provocó que los costes de los insumos registraran "un incremento récord".

"Las severas restricciones en la entrega de los insumos -los plazos medios se alargaron al ritmo más pronunciado en casi 24 años- dejaron a las empresas con dificultades para incrementar la producción en línea con otro mes de fuerte aumento de los nuevos pedidos", han detallado.

Como consecuencia de todo ello, los empresarios también subieron sus tarifas para "proteger sus márgenes de beneficio".

"Puesto que la producción se vio limitada y los nuevos pedidos continuaron aumentando a un ritmo vertiginoso, inevitablemente los trabajos atrasados continuaron acumulándose en noviembre", reza el documento elaborado por IHS Markit, que también refleja una subida de la contratación de personal.

El director de Economía de la consultora, Paul Smith, ha subrayado en el informe que pese a este difícil contexto, si se resuelven las dificultades las compañías prevén "que el crecimiento de la demanda y de la cartera de pedidos mantengan una evolución positiva en los próximos meses".

Respecto a la zona euro, el índice PMI del sector manufacturero se situó en noviembre en 58,4 puntos, lo que apunta a que su crecimiento se estabiliza tras registrar cuatro meses de desaceleración mientras las fábricas se enfrentan a los "graves" problemas de suministro.

Además, se observa que las empresas están haciendo "acopio de existencias de seguridad" ante el temor de que la escasez de insumos se prolongue, y la inflación de los precios de venta alcanzó igualmente "un nuevo récord".

PREOCUPACIÓN POR LA SUBIDA DE PRECIOS

"La producción se ha ralentizado básicamente no por falta de pedidos, sino por falta de suministros. Ya sabemos que se ha incrementado el precio de las materias primas y hay problemas de suministro, no sólo en el transporte, que tarda más días, sino también en el precio de ese transporte, que ha subido", ha señalado a EFE el profesor de la EAE Business School Remigi Palmés.

Palmés ha recordado que el índice PMI del sector manufacturero se elabora en base a cuatro componentes: nuevos pedidos, producción, empleo y plazos de entrega de proveedores.

En su opinión, los indicadores de pedidos y empleos muestran una evolución positiva, por lo que el factor más perjudicial es el de los plazos de entrega, que reflejan importantes retrasos en el abastecimiento de materias primas, lo que está contribuyendo a que las empresas refuercen sus "stocks" y con ello también aumenta la presión inflacionista.

"La inflación es algo muy perjudicial. Ha entrado más en el sistema por el lado de la energía o de elementos como los microchips, pero lo más preocupante es que se infiltre en todo el sistema y los costes para las empresas sigan aumentando", ha advertido en declaraciones a EFE el catedrático de Economía Santiago Carbó.

El también director de Estudios Financieros de Funcas ha mencionado que por primera vez la Reserva Federal de EE.UU. ya admite que la inflación "podría ser más persistente" de lo esperado, aunque en general los bancos centrales mantienen su confianza en que a medio plazo se relajen las tensiones.

No obstante, Carbó ha instado a las autoridades a no tomar "decisiones equivocadas", y ha desaconsejado indexar los salarios a los precios actuales, especialmente altos por la inflación.