EFERío de Janeiro

El órgano antimonopolio de Brasil calificó este viernes como "complejo" el proceso en el que analiza la posible aprobación de la venta de la red móvil de la telefónica Oi a las subsidiarias en el país de las operadoras Telefónica española, América Móvil mexicana (Claro) y Telecom Italia (TIM).

El Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), regulador responsable por el combate a los monopolios en Brasil, alertó en un comunicado que pidió nuevas diligencias a sus técnicos para analizar la operación y que puede ampliar el plazo que tiene para pronunciarse sobre la millonaria negociación.

En el comunicado que publicó en su portal, la Superintendencia General del CADE declaró como "complejo" el Acto de Concentración que analiza, una decisión que, según analistas, eleva las posibilidades de que una operación sea aprobada con restricciones por el regulador o hasta rechazada.

De acuerdo con el portal especializado Consultorio Jurídico, pese a que la decisión de la Superintendencia puede dificultar la aprobación de la venta, la decisión final depende de la dirección del CADE.

Según el comunicado, el órgano también "determinó" la realización de nuevas diligencias".

"Esta Superintendencia se reserva su facultad de, posteriormente, si es necesario, solicitarle al Tribunal Administrativo del CADE la dilación del plazo" que tiene para emitir un parecer sobre el negocio.

La venta de las operaciones de telefonía móvil de Oi, la mayor operadora de telefonía fija de Brasil, a las subsidiarias en Brasil de las operadoras Telefónica española, América Móvil mexicana y Telecom Italia (TIM) fue anunciada en diciembre como parte del proceso de recuperación de la empresa, que se acogió a la ley de quiebras en 2016.

El consorcio integrado por las tres empresas, mayores operadoras de telefonía móvil en Brasil y que operan las marcas Vivo, Claro y TIM respectivamente, acordó pagar 16.563 millones de reales (unos 3.312,6 millones de dólares) por los activos móviles y las licencias de Oi tras vencer una subasta organizada por el Administrador Judicial de la compañía.

Como no había más interesados en el negocio, el juez séptimo empresarial del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, Fernando Viana, responsable por el proceso de recuperación judicial de la empresa, aprobó la venta de la red móvil de la compañía a sus competidores, que pretende repartirse los clientes.

La posible aprobación del CADE era considerada desde entonces como el principal obstáculo para la operación.

Ello debido a que las operadoras que adquirieron la cuarta red móvil de Brasil y que pretenden distribuirse los 36,5 millones de clientes de Oi (16 % del mercado) ya son las tres mayores del país, con una participación en el mercado conjunta del 82 % y que varía del 33 % para Vivo, 26 % para Claro y 23 % para TIM.

Con la repartición de los activos y licencias que adquirieron, la participación de Vivo en el mercado puede subir hasta el 37 %, la de TIM al 32 % y la de Claro al 29 %.