EFEViena

A dos semanas del primer viaje a Arabia Saudí del presidente estadounidense, Joe Biden, Riad y Moscú volvieron este jueves a confirmar su alianza petrolera ratificando el plan que ya tenían de aumentar el bombeo el próximo mes, junto al resto de los socios de la alianza OPEP+.

La decisión de añadir al mercado 648.000 barriles diarios de crudo (mbd) a partir del 1 de agosto fue aprobada hoy en una videoconferencia presidida por el viceprimer ministro ruso Alexander Novak y el ministro saudí de Energía, Abdelaziz bin Salman.

"A la vista de los fundamentos actuales del mercado" se confirmó "la decisión de ajustar al alza la producción global mensual para el mes de agosto de 2022 en 0,648 mbd", señaló la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en un comunicado.

La escueta nota añade que los ministros de los 23 países de la OPEP+ (OPEP y aliados) volverán a reunirse el próximo 3 de agosto.

Puesto que el citado incremento había sido pactado el 2 de junio pasado, el resultado del encuentro telemático fue el esperado en los mercados, donde el precio del barril del crudo Brent rozaba hoy los 115 dólares, y superaba los 107 dólares el del Texas (WTI).

CREDIBILIDAD EN JUEGO

"La producción del Reino (wahabí) se elevará al nivel de 11 millones de barriles (diarios)", anunció Abdelaziz bin Salman en un breve tuit al confirmar la decisión de hoy.

Según los analistas, nadie duda de que los saudíes cumplirán con el nuevo tope de producción, ya que junto a los emiratíes serían los únicos que tienen en estos momentos suficiente capacidad de abrir los grifos de forma sustancial y rápida.

En cambio, persisten las dudas sobre si lo lograrán también el resto de los miembros de la OPEP+, que han visto mermada su capacidad productiva debido a la falta de inversiones en el sector.

Sobre el papel, la cuota total de la OPEP+ (excluyendo a Venezuela, Irán y Libia) totalizará a partir del 1 de agosto los 43,854 millones de barriles diarios (mbd) y, con ello, el grupo habría recuperado el bombeo que tenía antes de la pandemia de covid.

Pero en su conjunto, las extracciones de la alianza quedaron ya hace dos meses por debajo del tope vigente entonces.

La incógnita es si quienes pueden, como Arabia Saudí y Emiratos, compensarán con sus barriles los volúmenes que los demás no logran bombear, a riesgo de que se rompa esa alianza con Rusia y otros nueve productores independientes, sellada en 2016.

MÁS DUDAS POR RUSIA

Hasta el momento no ha sido así. Ambos países del Golfo Pérsico han dejado claro que no pondrán en juego su alianza con Rusia.

Novak aseguró hoy que su país recuperó el volumen de producción de febrero hasta 9,9 mbd, y que en verano extraer los 11 mbd de su cuota, idéntica a la saudí, algo que sin embargo contrasta con la visión presentada hace 10 días por el Ministerio de Finanzas ruso.

El borrador sobre la política presupuestaria del Kremlin, recogido entonces por la agencia oficial TASS, auguró una reducción de la producción de crudo del 9,3 % para este año y otra del 9,8 % para 2023, a raíz de las sanciones occidentales impuestas a Rusia por su invasión de Ucrania.

Por otro lado, Novak arremetió hoy, en una entrevista a la emisora Rossiya-24, contra el G-7 por su intención de poner límites a los "petroprecios".

"En mi opinión, este es otro intento de interferir en los mecanismos del mercado, lo que solo puede conducir al desequilibrio del mercado, a un déficit en el mercado y de los recursos energéticos en el mercado (...)", dijo el político ruso.

MÁS PRESIONES DE OCCIDENTE

Pese a admitir que las sanciones contribuyen a la subida de los precios de la energía y de la inflación, las potencias occidentales buscan cortar cada vez más flujos financieros a Rusia y presionan a los países del Golfo Pérsico para que alivien la situación abriendo sus espitas.

"El precio del petróleo es alto por Rusia, Rusia, Rusia", declaró hoy Biden en rueda de prensa tras la cumbre de la OTAN en Madrid.

El jefe de la Casa Blanca reafirmó su intención de pedir más petróleo a los países del Golfo Pérsico cuando visite la región a mediados de julio, que lo llevará también a Arabia Saudí, país al que llamó "paria" tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.