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La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha dicho que el Gobierno estima que los precios de la electricidad y los de las materias primas que inciden en el mismo, el gas y la tonelada de CO2, se manejen en lo que queda de año en un rango alto y el Gobierno va a seguir muy atento a ello.

Ribera, que ha participado este miércoles junto a la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, en la presentación del marco de bonos verdes, se pronunciaba así, a preguntas de los periodistas sobre el pronóstico de Endesa de que la escalada de precios de la luz no se relajará hasta 2023, y respondía que la estimación del Ejecutivo es que en lo que queda de año los precios están en un rango alto.

Ha señalado que, por ahora, lo más importante es mantener la cautela, pues estamos en pleno proceso de transformación sistémico y estructural del mercado eléctrico, pero también del sistema energético.

Ribera ha dicho que, aunque hay variables que están asociadas a la evolución de los mercados internacionales, también es verdad que al Gobierno le corresponde ofrecer garantías a aquellos consumidores que puedan verse más afectados por la evolución del precio de la electricidad y de la energía, a fin de que no suponga "una merma en las economías familiares o en la recuperación industrial".

Respecto a la posibilidad de que se destine un 25 % de lo que se recaude a compensar a las empresas por los costes por emisiones por CO2 que soportan, como contempla la recientemente aprobada Ley de Cambio Climático, ha recordado que su Ministerio ya hizo un anticipo en un momento en que ya estaba creciendo el precio del CO2, con una transferencia extraordinaria a favor del Ministerio de Industria de 100 millones adicionales sobre lo que había presupuestado.

La ministra ha indicado que si los recursos no están disponibles aún, lo estarán "inmediatamente" y ha señalado que de cara al ejercicio de 2022, la idea es que las ayudas para compensación de costes de CO2 puedan aumentar y acercarse a ese porcentaje del 25 % de los ingresos de las subastas.

Ribera ha manifestado que una señal de coste de CO2 es fundamental para orientar las decisiones de inversión en el sentido correcto, aunque "un precio excesivo de CO2 puede generar distorsiones o no ser la senda más eficiente para acometer toda la transformación de la economía, que necesitamos".

También ha dicho que la realidad es muy diferente entre los distintos países, pues mientras en Alemania o Polonia necesitan que siga existiendo un precio muy alto del CO2 para desplazar al carbón, que tiene aún un porcentaje muy alto en sus sistemas eléctricos, en países con un peso menor de energías de origen fósil "nos vemos encorsetados por un diseño de mercado donde se prima esa señal de coste marginal" para retribuir a toda la electricidad generada.

Por último, ha dicho que el Ministerio está trabajando en instrumentos que permitan trasladar "lo antes posible" el coste mucho menor que tienen las energías renovables para generar electricidad.