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El gasoducto ruso Nord Stream 2, un proyecto que costó casi 10.000 millones de euros y que duplicará el suministro anual de gas a Alemania a través del mar Báltico, quedó finalizado hoy pese a las sanciones que trataban de frenarlo, lo que permitirá en principio su puesta en marcha antes de finales de año.

El consejero delegado, Alexéi Miller, anunció hoy en una reunión de Gazprom que el gasoducto quedó finalizado a las 05.45 GMT.

El proyecto fue ideado en 2012 y se concretó en 2015 con la creación de un consorcio europeo liderado por la compañía gasística Gazprom.

MILES DE MILLONES Y CINCO PAÍSES

Tres años después comenzaron las obras de la infraestructura, que atraviesa las zonas económicas y aguas territoriales de cinco países: Rusia, Finlandia, Suecia, Dinamarca y Alemania.

Sus dos hilos, con sus 1.234 kilómetros de longitud cada uno, tiene una capacidad para transportar hasta 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año directamente a Alemania.

Ello, sumado a los 55.000 millones de metros cúbicos de su gasoducto "gemelo", el Nord Stream, permitirá a Rusia elevar hasta 110.000 millones de metros cúbicos el suministro anual de gas.

"El hecho de que el proyecto entre en su etapa final, ya está construido y pronto comenzará a bombear gas, puede ser visto como una victoria geopolítica de Moscú, ya que enfrentó una oposición bastante fuerte por parte de EE.UU. y algunos países europeos (...)", dijo a Efe el director del grupo de recursos naturales y materias primas de la agencia Fitch, Dmitri Marinchenko.

En Estados Unidos (EE.UU.) y en algunos países del este de Europa el gasoducto despierta inquietudes, al considerar que incrementa la dependencia energética de la Unión Europea (UE) de Rusia, que ya no dependerá de Ucrania para transportar su gas al Viejo Continente.

Washington solo retiró su oposición al proyecto en julio pasado, al admitir que ya no lo podía parar.

LUCHA POR SOBREVIVIR

Previamente había intentado frenarlo con duras sanciones. A finales de 2019 el proyecto sufrió por ellas problemas de supervivencia. Tuvieron que ser suspendidos los trabajos porque se retiraba la compañía suiza Allseas, encargada hasta entonces de la construcción del tramo submarino.

Tras un año de pausa y la búsqueda de otras alternativas, al final Rusia asumió el tramo final de la obra.

El Kremlin no quiso valorar hoy si es o no una victoria de Rusia, y únicamente señaló que, una vez operativo el Nord Stream 2, "los ganadores serán tanto los suministradores como los consumidores".

Moscú siempre ha defendido, junto con Alemania, que se trata de un proyecto económico y no político, y que, con el gasoducto, se abaratarán los costes para los consumidores finales europeos debido a los casi 2.000 kilómetros menos que debe atravesar el gas ruso hasta su destino que si lo hace a través de Ucrania.

Este argumento tiene peso en un momento en el que el precio del gas en Europa subió por encima de los 700 dólares por mil metros cúbicos este viernes.

Gazprom, que construyó el Nord Stream 2 junto con la financiación de las empresas francesa Engie, las alemanas Uniper y Wintershall, la austríaca OMV y la anglo-holandesa Shell, quiere poner en marcha el gasoducto antes de fin de año.

Según los planes del gigante gasístico ruso, el primer hilo entrará en funcionamiento de cara a la próxima temporada de calefacción, seguido del segundo a finales de año.

Gazprom, que posee desde 2017 el 100 % de las acciones de Nord Stream 2, calcula que los suministros de gas a través del gasoducto pueden ascender aún este año hasta los 5.600 millones de metros cúbicos.

Pero aún quedan algunos obstáculos por superar.

En agosto pasado un tribunal alemán determinó que el Nord Stream 2 no está exento del cumplimiento de las reglas energéticas de la Unión Europea (UE).

"La directiva europea implica que el Nord Stream 2 no puede ser explotado a su máxima potencia", explicó Marinchenko.

"Esto es algo que beneficia a Ucrania, ya que Rusia mantiene su dependencia de este país como ruta hacia Europa. Y esta directiva podría tener un matiz político, ya que Alemania, a la vez que defendía el proyecto, también abogaba por mantener el tránsito por Ucrania", añadió el analista.

Kiev teme que Moscú prescinda cuando expiren los contratos en 2024 de la ruta que atraviesa Ucrania, lo que no solo le privaría de una importante fuente de ingresos -recibe unos 1.500 millones de dólares al año por el tránsito- sino que daría vía libre para que Rusia intensifique su guerra contra Ucrania.

Ante las preocupaciones de Ucrania, Alemania finalmente se comprometió con Ucrania a promover la aprobación de sanciones en el marco de la UE en caso de que Moscú intente usar la energía como un arma o cometa nuevos actos agresivos contra Ucrania.

Además, prometió ayudar a Kiev a destinar fondos para apoyar la transición energética de Ucrania y a negociar una extensión de hasta diez años de sus contratos para el tránsito de gas con Rusia.

Miller ya ha dicho que está dispuesto a mantener el tránsito a través del país vecino después de 2024 "si es viable económicamente".