EFEBruselas

España cree que la Unión Europea sigue sin hacer lo suficiente para frenar la escalada de los precios energéticos, y ante unas medidas que considera exiguas, continuará dando la batalla en Bruselas para adoptar iniciativas conjuntas que ayuden a atajar el problema.

Ese es el mensaje que transmitió este jueves el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a los máximos representantes del Consejo y de la Comisión europeos, Charles Michel y Ursula von der Leyen, respectivamente, así como al resto de líderes comunitarios que asistieron a la cumbre de la UE.

Sánchez fue quien abrió hace semanas el debate relativo a la necesidad de acordar medidas unitarias al interpretar que la subida de los precios energéticos no es un problema de cada país, sino europeo, y, por tanto, han de buscarse también soluciones mancomunadas.

Así lo expuso en las reuniones por separado que antes de la cumbre tuvo con Michel y con Von der Leyen, en el encuentro al que asistieron los líderes de los partidos socialistas europeos y en la propia reunión del Consejo que, a petición de España, incluyó este asunto en su orden del día.

Su análisis de la situación, tal y como expuso en declaraciones a los periodistas a su llegada a la cumbre, es que una vez que se ha empezado a hablar de este asunto, las primeras actuaciones de la UE, y en concreto la comunicación de la Comisión del pasado 13 de octubre, son "un buen primer paso" pero "claramente insuficiente".

En esa comunicación, la Comisión no planteó medidas urgentes de forma conjunta al considerar que los estados miembros pueden ofrecer respuestas por sí mismos.

Sí aceptó reabrir el debate de las compras mancomunadas, pero es partidaria de crear reservas comunitarias de gas similares a las que ya existen para la gasolina.

RIESGO PARA LA COMPETITIVIDAD

"Nos gustaría ir más rápido, pero en Bruselas los pasos se dan a un ritmo menos intenso del que desearíamos", subrayó Sánchez antes de dejar claro que no cejará en el empeño de encontrar soluciones conjuntas además de las ya adoptadas en el ámbito nacional por cada país.

Advirtió de que la situación puede minar la competitividad de la economía europea, y por ello desea que Europa sea más ambiciosa e incorpore un sentido de urgencia al debate.

En consecuencia, espera conocer a mediados de noviembre un informe que ha solicitado la Comisión, verá qué pasos dará esta institución y pedirá que se debata de nuevo este problema en la cumbre comunitaria de diciembre.

De momento, fuentes españolas recalcan que el hecho de que esta cuestión esté ya en la agenda de la UE es un logro porque afirman que era algo impensable hace un mes.

Hay esperanzas en el Gobierno español de que se logre lo que pretende después de la "sensibilidad" que hacia el problema han demostrado Michel y Von der Leyen y a pesar de que reconoce que hay países que siguen viendo un problema meramente coyuntural y por eso defienden medidas paliativas para los más vulnerables en vez de reformas estructurales.

España sigue apostando, entre otras propuestas, por compras conjuntas de gas y la revisión del sistema de precios en el mercado energético.

LA POLÉMICA DE POLONIA

En sus reuniones con los presidentes del Consejo y la Comisión, Sánchez analizó otros asuntos de la agenda de la cumbre como la evolución de la pandemia de la covid-19 y del proceso de vacunación, y la migración.

Pero también cuestiones no incluidas formalmente, aunque inevitables, como la polémica generada por el Tribunal Constitucional de Polonia sobre la prevalencia del derecho nacional sobre el europeo.

Una polémica sobre la que habló directamente con el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, en una reunión previa a la cumbre y en la que apoyó a la Comisión porque es "la guardiana" de los tratados.

Pero a la vez trasladó a su homólogo de Polonia la necesidad de encontrar una vía constructiva, de diálogo, que permita solucionar una situación que reconoció que es "compleja y difícil".

José Miguel Blanco