EFEAs Somozas (A Coruña)

Mientras a la orilla del mar los astilleros vuelven a clamar por falta de encargos, en el interior de la extensa comarca de Ferrolterra se libra otra batalla no menos crucial, la de la lucha por la subsistencia de Siemens Gamesa en As Somozas.

Sus trabajadores han marchado este sábado en manifestación desde la factoría hasta el Ayuntamiento para exigir la continuidad de las instalaciones. Como plantilla directa, 300 empleados, que son hasta 500 si se suman temporales e indirectos.

Probablemente, la suya es una pugna que no copa tantos titulares por tener como campo de batalla un pequeño municipio, el más rural y menos habitado de la zona.

As Somozas, un millar de habitantes, estuvo en primera plana cuando los residuos de la catástrofe del "Prestige" acabaron en una gran balsa asentada en su polígono industrial. Ese emplazamiento sigue siendo de los más prósperos del entorno, pero la crisis ha sido silenciosa, que no inexistente, y se ha llevado a algunas de sus empresas por delante.

Siemens Gamesa, cuenta a Efe el presidente de su comité sindical, es eje vertebrador del entramado económico de Ferrolterra.

Sergio López afirma que la situación no ha experimentado cambios en los últimos días, aunque señala que son conocedores de "reuniones a nivel alto", en las que intervienen Xunta de Galicia y Gobierno central, para intentar evitar la clausura.

Eso sí, destaca que de forma oficial "no nos llega esa información", pero sí son conscientes de que el descenso productivo es imparable.

Sin ir más lejos, estima que en las últimas semanas el recinto, dedicado al sector eólico, ha bajado "de 8 o 9 a 7 palas" en ejecución, un lento y constante goteo hacia el precipicio.

Alerta de la "destrucción de empleo fijo" y de "una situación cada vez a peor" que tiene una fecha en rojo: el próximo 20 de diciembre; será entonces cuando concluyan las tareas hasta el momento encomendadas, pero ni siquiera una hipotética carga de trabajo de última hora parece llamada a olvidar la agonía.

López reseña que incluso "en caso de que haya un encargo para algún parque sería alargar un poco más" la problemática.

Una palabra sale a relucir y es deslocalización; no en vano, indica que la compañía tiene "a 3 horas" un complejo en Portugal, en la localidad de Vagos, dotado de "acceso directo a puerto y aranceles más baratos".

Además, su capacidad es notablemente superior, "15 o 16 moldes cogen" en su interior, y nutre a 1.000 empleados: "No somos rentables", concluye.

Según el portavoz sindical, cerrar las dependencias de As Somozas "supondría que queda vacío prácticamente" el polígono.

La superficie abrió en 1994 al calor del desembarco de varias multinacionales hasta superar el millón de metros cuadrados. "Dónde vas a buscar trabajo", expone el presidente del comité de empresa, que compara su ocaso con el brillo de la factoría portuguesa con una expresión elocuente: "Somos un 600 frente a Ferraris".

Para Sergio López, "nuestro valor es el factor humano", pero reconoce que ese factor no tiene el peso deseado.

Lanza, además, la pregunta de si se puede consentir "el cierre de la única fábrica en España" de la compañía, que ya ordenó el cerrojazo en Aoiz (Navarra), en pleno proceso de transición energética.

Tras una misma pancarta, operarios y vecinos de este ayuntamiento netamente rural han querido hacerse ver, hacer saber que quieren un futuro diametralmente opuesto al de la España vaciada.

Raúl Salgado