EFEBangkok

Tailandia tiene previsto imponer a partir de abril una tasa turística a los extranjeros que entren en el país, en medio de las críticas de las empresas del sector que lo ven como un obstáculo para atraer a viajeros internacionales tras el cierre durante la pandemia de covid-19.

Tailandia prevé aplicar esta medida a partir de abril, tras la aprobación oficial del Gobierno, según informó el ministerio de Turismo y Deportes.

El ministerio indicó que la tasa será de 300 baht (9,10 dólares o 7,90 euros) de los que la mitad irán dedicados a un fondo de promoción turística, el 20 por ciento a seguros turísticos y el resto a empresas de supervisión de las contrataciones en uno de los sectores punteros del país.

El Ejecutivo espera recaudar este año 1.500 millones de baht (39,7 millones de euros o 45,4 millones de dólares) si se cumple su previsión de recibir a 5 millones de extranjeros a partir de la entrada en vigor de la medida el próximo abril.

El turismo representa casi la quinta parte del Producto Interior Bruto (PIB) tailandés en situación normal, pero el pasado año el país asiático recibió solo a 197.372 visitantes extranjeros, frente a los más de 39 millones que acogió en 2019, antes de la pandemia.

El anuncio de la medida ha recibido fuertes críticas por la oposición y representantes del sector turístico, que ven en esta tasa un obstáculo a la recuperación tras el duro golpe sufrido en los dos últimos años por la pandemia.

Boonanan Pattanasin, presidente de la Asociación de Turismo y Negocios de Pattaya se mostró este domingo de acuerdo en la imposición de la tasa pero criticó que se aplique este año en un momento en que el país intenta volver a atraer a los extranjeros.

"En el futuro, Tailandia podrá elegir qué turistas entran en el país, pero ahora no es así", dijo.

El partido opositor, Pheu Thai, criticó que la tasa añade un gasto innecesario a los turistas, lo que puede provocar sentimientos negativos que hagan que el turista se decante por otros países en lugar de Tailandia.

Tailandia, que en noviembre eliminó las cuarentenas para viajeros vacunados de 62 países, las reimpuso el pasado 21 de diciembre ante la rápida propagación de la variante ómicron de la covid-19.

El país asiático, que a finales de diciembre detectaba apenas 3.000 contagios diarios ha sufrido un incremento en las dos últimas semanas hasta alcanzar cifras superiores a las 8.000 infecciones al día.