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Talgo ha ganado el 'macropedido' de Renfe de hasta 30 trenes de alta velocidad y su mantenimiento, con una rebaja de un 43,4 %, que supone un ahorro de 1.146 millones de euros sobre el precio máximo de licitación de 2.642 millones si la operadora ferroviaria ejecuta todo el contrato.

El contrato prevé un pedido en firme de quince trenes, con opción a otras quince unidades más, que la operadora encargará por lotes de cinco en función de sus necesidades, y el mantenimiento integral durante 30 años, prorrogables a 10 más.

Talgo se ha hecho hoy con la parte básica de 15 primeros trenes y su mantenimiento durante 30 años, tras ofrecer una rebaja del 28,3 % (310 millones de euros) sobre el precio de la licitación de 1.096 millones, mientras que si Renfe decide ampliar su pedido y la duración del mantenimiento, el coste total será de 1.495,4 millones de euros.

La oferta de Talgo ha superado, con un coste de 786 millones de euros entre fabricación y distribución , las de CAF (870 millones), Siemens (1.071 millones) y Alstom (1.095,84 millones).

Talgo ha presentado "la mejor oferta desde el punto de vista técnico y económico", destacó el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, al presentar al ganador del concurso.

Según el ministro, con la plataforma Avril de Talgo, España tendrá la flota de trenes AVE más moderna de Europa, con la más alta tecnología de señalización y seguridad, una velocidad de hasta 330 kilómetros por hora y una gran capacidad, con 521 asientos distribuidos en 5 filas en clase turista y 4 en preferente, orientables en sentido de la marcha.

El presidente de Talgo, Carlos Palacio Oriol, subrayó que, con la elección del Avril, España y Talgo "refuerzan su posicionamiento en todo el mundo como referente de calidad en el mercado de alta velocidad".

Los licitadores tiene a partir de ahora 15 días para presentar alegaciones, en lo que ya se ha adelantado Alstom, al pedir a Renfe más información sobre aspectos de la oferta de Talgo que suscitan dudas en el fabricante galo.

El ministro restó importancia a la solicitud de Alstom, ya que, con un contrato de estas características, es "lógico" que las empresas que no resulten adjudicatarias mantengan ciertas discrepancias, y aseguró que, por parte de Renfe, no habrá ningún problema en facilitar toda la información que necesite.

Si el recelo del fabricante francés concluye en una posible impugnación, en función de dónde plantee el recurso, puede resultar que la adjudicación "tenga una cierta suspensión hasta que se resuelva".

Si lo hace ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TARC), el tiempo para llegar a una resolución suele ser de "poco más de un mes", matizó.

El concurso permitirá a Renfe dotarse de una flota necesaria para atender el aumento de la demanda prevista en los próximos años y la apertura de nuevas líneas de AVE, además de ganar en competitividad de cara a la futura liberalización, que será obligatoria en la UE a partir de 2020.

De la Serna prevé que la fabricación del tren, cuyas 10 primeras unidades deberán incorporarse al parque de la operadora en 38 meses, generará 1.000 nuevos puestos de trabajo, entre directos e indirectos, durante 5 años, mientras que su mantenimiento proporcionará la creación de otros 100 durante la vida del contrato, entre 30 y 40 años.

El ministro precisó que el contrato prevé el mantenimiento de una forma totalmente "novedosa", al adjudicarlo para toda la vida útil de los trenes, cuando lo común es hacerlo por un período de 7 u 8 años.

El presidente de Renfe, Pablo Vázquez, hizo hincapié en que la financiación de la nueva flota no generará ningún tipo de déficit ni deuda pública, ya que el contrato lo firmará Renfe Viajeros, sociedad anónima que no recibe subvenciones estatales, y se costeará con los recursos propios, procedentes de la actividad y recurriendo al endeudamiento.

Renfe tiene actualmente una deuda de 5.000 millones de euros, tras reducirla en un 40 % en los últimos años, indicó Vázquez.