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El grupo Toshiba tuvo un beneficio neto de 27.042 millones de yenes (204 millones de euros) entre abril y diciembre de 2017, los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal, con lo que volvió a las ganancias gracias a su reestructuración y a los ingresos que prevé obtener de la venta de su rama de chips.

Las cifras publicadas hoy contrastan con el déficit neto de 532.512 millones de yenes (4.017 millones de euros) que la compañía registró en los mismos meses de 2016, debido al impacto de las multimillonarias pérdidas que le ocasionó su rama nuclear en EEUU, Westinghouse Electric, declarada en bancarrota.

El conglomerado nipón de electrónica e infraestructura, sumido en un una delicada situación financiera a causa del fiasco atómico, obtuvo en el período un beneficio operativo de 49.569 millones de yenes (374 millones de euros), un 34,9 % interanual menos.

La facturación por ventas de Toshiba disminuyó entre abril y diciembre un 1,2 % con respecto al mismo período de 2016 hasta los 2,8 billones de yenes (21.136 millones de euros).

Toshiba achacó estos resultados al proceso de reestructuración en el que se ha visto inmersa tras la caída de su negocio nuclear y la escisión y venta de su rentable negocio de chips de memoria, Toshiba Memoru, como una medida para obtener liquidez y solucionar sus dificultades.

Pese a los costes e impacto que esto le está generando, Toshiba espera que "el incremento de la certidumbre del cierre de la venta de Toshiba Memory este año" y el final de los litigios relacionados con Westinghouse en EE.UU. "ayuden a resolver las dudas sobre la liquidez de la compañía" y sobre su patrimonio neto negativo.

En este escenario, y previendo que el cierre de ambas operaciones sigan acarreándole cierto impacto, Toshiba modificó hoy sus previsiones para la totalidad del ejercicio fiscal de 2017, que en Japón concluirá el 31 de marzo, y revisó al alza su estimación de beneficio neto, mientras degradó la de ganancia operativa y ventas.

El conglomerado japonés espera anotarse un beneficio neto de 520.000 millones de yenes (3.923 millones de euros), una cifra que contrasta con las pérdidas de 110.000 millones de yenes (828 millones de euros) que estimó en su cálculo previo.

En cuanto a la ganancia operativa, Toshiba estima que en 2017 no obtendrá beneficio alguno y será plana, frente a los 430.000 millones de yenes (3.240 millones de euros) que había previsto embolsarse inicialmente.

Por otro lado, la compañía espera que sus ventas alcancen en la totalidad del ejercicio de 2017 los 3,9 billones de yenes (29.419 millones de euros), una cifra un 21,5 % menor a la estimada antes y que supondría una caída en sus ventas del 3,6 % interanual.

Las dificultades financieras derivadas de Westinghouse llevaron a Toshiba a poner en venta uno de sus negocios más rentables, el de fabricación de chips de memoria.

La compañía busca con esta operación inyectar capital y salvar su situación, y pese a que alcanzó un acuerdo para ceder la mayor parte de Toshiba Memory a un consorcio liderado por la firma de capital riesgo estadounidense Bain Capital -venta que se fijaron cerrar antes de marzo de 2018-, todavía no se ha hecho efectiva.