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La invasión de Ucrania, la necesidad en Europa de encontrar nuevos proveedores de energía, la lucha por la desinformación o la inestabilidad geopolítica han marcado la agenda del Foro de Doha que en su clausura hoy intentó recuperar su hoja de ruta con un mayor contenido en cambio climático o recuperación económica postpandemia.

Paneles sobre la necesidad de reforzar la educación en países desarrollados o las medidas para paliar los efectos de la pandemia tuvieron un mayor protagonismo en contraposición a una jornada inaugural centrada casi en exclusiva a la crisis en Ucrania.

En este sentido, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, defendió en un panel sobre medidas para afrontar los desafíos medioambientales la creación del primer fondo de adaptación climática para América Latina y el Caribe, responsables de entre un 9 y un 10 % de las emisiones de gas de efecto invernadero, para "actuar de manera inmediata" contra el cambio climático.

Los focos también apuntaron al mediático exfutbolista inglés David Beckham, que con sus 150 millones de seguidores en redes sociales transmitió la necesidad de educar a los niños de todo en mundo en el uso responsable de Internet.

Beckham además recordó su iniciativa de ceder el control de su cuenta de Instagram a una doctora ucraniana de la ciudad de Járkov de cara a dar una cobertura global a la situación extrema de un hospital infantil en medio de la invasión rusa.

En el aspecto del impacto económico de la crisis ucraniana, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, instó a la comunidad internacional a no "perder de vista quién paga el precio" de la crisis, en alusión a los países y poblaciones más vulnerables, y avisó de la necesidad de lograr la paz para evitar un agravamiento de la economía mundial.

Durante los dos días, el encuentro en Doha, considerado como una versión en la región del foro europeo de Davos, ha modificado su guión previsto para adaptarse a la actualidad internacional y sus repercusiones.

De este modo, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski - a través de una intervención sorpresa telemática-, el alto representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, o la vicecanciller ucraniana, Emine Dzhaparova, acapararon los focos en una primera jornada de condena a la invasión rusa y bilaterales sobre la crisis energética en Europa.

"Buscamos otros proveedores y aquí en el Golfo hay varios que pueden proveernos de petróleo y gas. Especialmente aquí en Catar", aseguró Borrell en un encuentro con la prensa en el marco de la primera jornada del Foro sobre el objetivo comunitario de dejar de depender de la energía rusa a corto plazo.

Previamente Zelenski instó a la comunidad internacional a poner en marcha mecanismos para evitar la invasión y la amenaza nuclear y recibió el apoyo explícito del emir catarí, Tamim bin Hamad al Zani, en su objetivo de universalizar en la región el conflicto europeo.

La manipulación informativa rusa, una nueva forma de "III Guerra Mundial" de la información como denunció la viceministra ucraniana, abordó la importancia de las 'fake news' en el conflicto en una lucha en la que para la experiodista, Rusia está mucho más preparada que Europa o Estados Unidos.

Otros conflictos de actualidad como el acuerdo nuclear con Irán o la reciente prohibición de los talibanes a la educación de las mujeres y niñas afganas también se colaron en la agenda del evento.

El enviado especial de Estados Unidos para Irán, Robert Malley, o Sayyid Kamal Kharrazi, excanciller iraní, mostraron su optimismo de cara a lograr el acuerdo nuclear de Irán, cancelado por Donald Trump en 2018, y que busca frenar el programa atómico de Teherán a cambio del levantamiento de duras sanciones económicas.

Mientras, la ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2014, Malala Yousafzai, pidió a la comunidad internacional no reconocer el Gobierno talibán mientras "no reconozcan los derechos humanos de las mujeres y las niñas" tras la reciente prohibición en Afganistán de la educación a las mujeres.

Javier Picazo