EFECOMFráncfort (Alemania)

"Una clara mayoría de miembros" del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se pronunció a favor de volver a comprar deuda pública y privada de la zona del euro, pero hubo discrepancias.

Según las actas de la reunión del 12 de septiembre, en la que se aprobó esta medida, publicadas este jueves, algunos miembros señalaron que las compras de deuda no eran necesarias en estos momentos o que no eran muy efectivas.

Otros consideraron "no suficientemente fuerte" la argumentación para reiniciar las compras de deuda.

Estos miembros estimaron que dichas compras eran un instrumento menos eficiente, dada la actual comprensión de las primas a plazo, o que se trata de "un instrumento de último recurso, que solo se debería implementar en una situación de contingencias más severas y que no estaba justificado teniendo en cuenta las perspectivas actuales".

Un paquete de medidas de estímulo monetario, que no incluyera las compras de deuda pública y privada de la zona del euro, "podría ser considerado adecuado", según algunos miembros del Consejo de Gobierno.

El BCE volverá a comprar a partir de noviembre deuda pública y privada de la zona del euro por valor de 20.000 millones de euros mensuales.

La entidad monetaria también decidió en septiembre que adquirirá bonos hasta "poco antes de que comience a subir" sus tipos de interés".

Algunos medios de comunicación han informado recientemente de que, al menos, siete miembros del Consejo de Gobierno se opusieron a las compras de bonos, entre ellos los gobernadores de los bancos centrales de Alemania, Francia, Austria, Holanda y Estonia.

El "Financial Times" informa hoy de que un comité de política monetaria del propio BCE envió una carta al presidente Mario Draghi, poco antes de que se diera luz verde a las medidas, en la que se oponía a las compras de deuda porque no las consideraba necesarias y recomendaba no aprobarlas.

El diario económico británico añade que con esta crítica interna, los oponentes a la política monetaria muy expansiva de Draghi trataron de ejercer presión sobre su sucesora, Christine Lagarde, para que cambie el rumbo cuando presida la entidad.

En una entrevista con la agencia Market News, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, dijo recientemente que el BCE es una "institución colegial", que "la mayoría de las decisiones se toman por unanimidad" y que "una vez que se aprueba una decisión, hay que defenderla".

"Cuando una decisión se toma por una clara mayoría, es importante defenderla", respondió De Guindos cuando le preguntaron sobre si es justo que se le haya considerado un "defensor reacio" del paquete de medidas aprobado en septiembre.

"Sería mucho mejor si tratáramos de reducir el nivel de ruido circundante", añadió el vicepresidente del BCE.

El BCE también bajó su tasa de interés de depósito en 10 puntos básicos, hasta el menos 0,50 %, con el respaldo de una amplia mayoría, aunque otros miembros expresaron su disposición a considerar un recorte de 20 puntos básicos de esta tasa, si se excluían las compras de bonos.

Otros ni siquiera apoyaron el recorte de 10 puntos básicos porque consideran que pueden aumentar los efectos secundarios adversos.

También se decidió por amplia mayoría prestar a los bancos a mejores condiciones durante tres años, antes el BCE había dicho que los préstamos serían a dos años, y por mayoría introducir un sistema por el que no cobrar a las entidades una parte del exceso de reservas.

Algunos miembros del BCE consideraron que las condiciones financieras ya "eran muy favorables" dado que los bonos de vencimiento a muy largo plazo negocian a rentabilidades negativas.

Dijeron además, que las decisiones del BCE deberían tomarse basadas en la efectividad de las medidas y no como señal a los mercados.