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EE.UU. ha transmitido a Corea del Sur su inquietud por la instalación de tecnología de Huawei en la red 5G del país asiático y ha instado a Seúl a que adopte un plan de seguridad estricto y considere la posibilidad de emplear a otros proveedores en este terreno.

Una portavoz del Departamento de Estado confirmó hoy a la agencia surcoreana Yonhap que existe preocupación en Washington en este aspecto y que el Gobierno del presidente Donald Trump está instando a Corea del Sur y a otros países aliados a reconsiderar sus planes en cuanto a telecomunicaciones.

"Nos preocupa que China pueda obligar a sus empresas que proveen equipos a actuar en contra de los intereses de los ciudadanos estadounidenses y de otros países del mundo si ese equipamiento se encuentra instalado en cualquier parte de la red 5G de un país", explicó la portavoz estadounidense.

"Estamos instando a todos los países a adoptar un marco de seguridad a prueba de riesgos para la construcción de redes 5G. Eso incluye revisar la cadena de suministro de los proveedores que serían parte de su infraestructura 5G", añadió.

Estas palabras confirman lo que dijo este jueves un funcionario del Gobierno surcoreano que pidió el anonimato y que aseguró que Washington había transmitido a Seúl sus recelos sobre el hecho de que un importante aliado estratégico empleara tecnología de la empresa china Huawei.

El tercer operador de telefonía móvil surcoreano, LG Uplus, ha instalado equipos de Huawei en el 95 % de sus aproximadamente 15.000 estaciones base para su red 5G.

El sistema de quinta generación de telefonía móvil empezó a funcionar el pasado 5 de abril en Corea del Sur, que se convirtió en el primer país del mundo en tener operativa para fines comerciales una red 5G a escala nacional.

La semana pasada, Washington incluyó al gigante tecnológico chino, al que ya había acusado de espionaje, en una lista negra de empresas calificadas de amenaza para la seguridad nacional por sus supuestas conexiones con el Gobierno chino.

Varias empresas estadounidenses han roto a raíz del veto su relación con Huawei, entre ellas Google, lo que impedirá al gigante chino utilizar el sistema operativo Android en sus smartphones, algo que deja a la empresa china, que es la segunda mayor fabricante de teléfonos del mundo, en una posición delicada.

Esto último no ha afectado a los operadores de telefonía surcoreanos, cuyos catálogos incluyen principalmente terminales autóctonos.