EFEAGRO

Madrid

La desertificación, un fenómeno que ya afecta a tres cuartas partes del suelo español, se debe al desacople entre la capacidad productiva de los territorios y la demanda que la sociedad hace de ellos, según los expertos que han participado en la última edición de los "Biodirectos" de la Fundación Biodiversidad.

La decimocuarta entrega de "Biodirectos", celebrada este viernes, ha abordado la reciente publicación de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación (ENLD), que establece un marco para las iniciativas y políticas relacionadas con la lucha contra este impacto de la crisis climática.

El documento propone medidas para la conservación de los recursos terrestres de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas de España con el objetivo de frenar el avance de la desertificación y alcanzar la neutralidad en la degradación de las tierras, en cumplimiento de la meta 15.3 de la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible.

El encuentro, moderado por la asesora de Ecodes, Cristina Monge, ha comenzado con la intervención del investigador del CSIC y asesor del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco) Víctor Manuel Castillo.

¿Cómo combatir la desertificación?

Castillo ha subrayado que la desertificación "es un fenómeno complejo y multifactorial", aunque "no deja de ser el resultado del desacople entre la capacidad productiva de los territorios y la demanda que la sociedad hace de ellos".

Por ello, combatir la desertificación implica "promover el aprovechamiento sostenible de los recursos y acompasar la capacidad productiva de las tierras con un consumo sostenible".

"El primer paso de la estrategia fue hacer un diagnóstico", consistente en analizar "las presiones que conducen a la degradación del suelo", pero "a escala de paisaje", un análisis que "permite cuantificar las distintas demandas de los diferentes sectores (forestal, agrario, regadío) para abordar soluciones comunes a la gestión de la tierra."

El director de desarrollo sostenible del Grupo Cooperativo Cajamar, Roberto García, ha centrado su exposición en torno a la gestión eficaz de los recursos en la agricultura de regadío para luchar contra la desertificación.

El sudeste español, un "laboratorio" en el sistema de regadía

En el sureste peninsular, una de las regiones más afectadas por la pérdida de suelo, "la desertificación no es un fenómeno nuevo", explica García, por lo que Almería, Granada y Murcia constituyen "un laboratorio de soluciones para el modelo de regadío".

"Transformar zonas de secano en regadío fue un desafío complejo", explica García, que por otro lado considera "sorprendente" que se haya podido mantener ese modelo en la región.

Sin embargo, el coordinador de conservación de WWF España, Luis Suárez, no comparte ese "milagro de pasar del secano al regadío" como motor de desarrollo sostenible, ya que "el regadío es responsable del 80 % del consumo del agua" en un contexto en el que "el 25 % de los acuíferos españoles están sobreexplotados".

Suárez ha dicho que, "mientras la superficie de regadío no deje de crecer, no se puede esgrimir la modernización técnica de los regadíos como una herramienta para paliar la desertificación; ese no es el camino".

"Tenemos las zonas más erosionadas de Europa, como los olivares intensivos de la cuenca del Guadalquivir, que provocan la pérdida de hasta 47 toneladas de tierra fértil por hectárea y año", por lo que "hay que recuperar el equilibrio" entre lo que se le exige al suelo y lo que éste es capaz de dar.

Más medidas para completar la estrategia

Aunque ha dado la bienvenida a la estrategia nacional contra la desertificación, Suárez también ha señalado sus "carencias", entre las que figuran "la ausencia de medidas de actuación claras, la falta de presupuesto detallado y la débil integración con otras políticas".

El experto en conservación ha señalado que para que la estrategia tenga éxito "es necesario reorientar la Política Agraria Comunitaria (PAC) y las políticas de regadío".