El doble acuerdo alcanzado por el PP con Ciudadanos (Cs) y Vox en Andalucía supone un cambio histórico en la Junta de Andalucía tras 36 años de administración socialista, pero también marca otros hechos inéditos: por primera vez Cs entra en un Gobierno y por primera vez en democracia un Ejecutivo se apoya en la ultraderecha.

 

Carlos Moral

 

 

Los populares han logrado superar, sin grandes esfuerzos, el principal obstáculo para que se materializara el acuerdo: la reticencia de Cs a aparecer en compañía de Vox, una formación que se sitúa a la derecha del PP y entre cuyos postulados están la derogación de las leyes contra la violencia machista o la expulsión de los inmigrantes sin papeles.

Para ello, el PP ha negociado por separado con los dos partidos. Primero alcanzó un pacto de gobierno con Cs, por el que las dos formaciones se repartirán las responsabilidades en un Ejecutivo presidido por el candidato popular, Juanma Moreno, y en el que Juan Marín, de Cs, será el vicepresidente.

Ese acuerdo sumaba 47 escaños, a ocho de la mayoría necesaria para lograr la investidura, así que los siguientes pasos del PP se dirigieron a obtener el imprescindible respaldo de los 12 diputados de Vox, que ha logrado tras admitir algunas de sus demandas en educación e inmigración, y de otras como crear un departamento de Familia en el Gobierno o derogar la ley andaluza de memoria histórica.

Banco de pruebas

El acuerdo de las tres formaciones que ocupan el espacio político de la derecha es una novedad en el escenario político español y su funcionamiento y repercusiones en el electorado servirán como prueba para su posible reedición en los comicios que se celebrarán en mayo (autonómicos, municipales y europeos).

Hasta ahora, Ciudadanos había pactado a derecha -casi siempre- e izquierda, sin entrar en los gobiernos y apoyando a la lista más votada -excepto en el frustrado pacto de investidura con Pedro Sánchez en 2016, cuando el PP había sido el ganador de los comicios de 2015.- Ello le ha permitido alimentar una imagen de formación política centrada y garante de la gobernabilidad.

Los resultados en Andalucía han obligado a Cs a decantarse con claridad, porque facilitar el gobierno de la candidatura ganadora, como hizo en la anterior legislatura, suponía la continuidad de la socialista Susana Díaz y el freno a un cambio histórico en la Junta que muchos de sus electores no habrían entendido.

Sin embargo, Cs llega al Gobierno de la mano de Vox, un compañero de viaje poco apetecible para ellos y cuya compañía facilitará la labor del PSOE de encasillarles en la derecha con el objetivo de recuperar votos perdidos por el centro. 

Las llamadas a no pactar con la ultraderecha de Manuel Valls, que encabezará la candidatura que apoya Cs a la alcaldía de Barcelona, e incluso del presidente francés, Emmanuel Macron, referente de Albert Rivera, apuntan las dificultades que la cercanía de Vox plantea a Ciudadanos, que ha hecho todo lo posible por marcar distancia con la ultraderecha y que asegura que el acuerdo de Vox con el PP no afecta al contenido de su pacto de gobierno con los populares.

Más cómodo se encuentra el PP, que pese a cosechar el peor resultado de su historia en Andalucía encabeza el histórico cambio en la Junta. Un tanto que se apunta Pablo Casado, quien desde su llegada al liderazgo popular ha expresado su voluntad de reconstruir el centro derecha, lo que incluye traer de vuelta a su partido a los votantes de Vox, un partido cuyos cuadros y militantes proceden en su mayoría del PP.

Aún así, el pacto con Vox ha provocado desasosiego, cuando no críticas contra la formación de ultraderecha, en diversos sectores del PP, en particular entre los líderes regionales, como el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo; el de Murcia, Fernando López Miras; o los líderes en el País Vasco, Alfonso Alonso; y Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

La dirección popular confía en que la fórmula andaluza sea "exportable" a otras regiones y municipios en las elecciones del próximo 26 de mayo y permita a la derecha recuperar poder y avanzar en la reunificación de ese espacio político. EFE