Conocido por su intensa actividad en el campo del desarrollo del liderazgo, y en especial del liderazgo coach, Jorge Cuervo ha publicado “Qué hacer con tus miedos”, un libro en el que ofrece pautas para “para gestionar miedos, ya que en sentido estricto lo que hace falta no es entender, sino aceptar y la aceptación es la puerta del cambio”.

En el mundo del emprendimiento, de las startups, el miedo, al fracaso, a no superar las dificultades, a cambiar de vida, en definitiva a la incertidumbre que supone el depender de uno mismo y de una idea de negocio, es habitual.

Para Cuervo, el miedo es fundamental para el ser humano, hasta el punto de que “la mejor utilidad que el miedo nos da es la oportunidad de pensar las cosas dos veces antes de saltar. Es decir, nos aporta consciencia”.

Publicar un libro nunca es fácil, ¿qué características debe tener un emprendedor para alcanzar el éxito?

Emprender en un mundo tan complejo como el de hoy requiere ir más allá de la mera actitud positiva. Hacen falta autoconsciencia... y un optimismo “de más calidad” que el tradicional, es decir, que sea capaz de pervivir en el contexto más inestable de la historia conocida, para “surfear sobre las olas”.

¿Considera que es fácil emprender en España? ¿Qué más se necesitaría?

Emprender no está bien valorado en nuestra cultura, y eso se refleja en el contexto: la familia te dice que te dejes de aventuras, en muchas universidades todavía se ve la empresa como la prostitución de la ciencia, la cual sería la “actividad noble”, las entidades financieras valoran los proyectos como si se tratase de la compra de un activo inmobiliario, y la administración recela del empresario y lo trata como si no fuera de fiar, aparte de su secular lentitud; además lo carga con un exceso de trabas a menudo de más que dudosa utilidad... Tal vez pueda sonar algo exagerado, pero... ¿realmente exagero?

Nuestra cultura tiene la ventaja de que crea entramados sociales que permiten aguantar muchísimo; por eso aguantamos más que nadie. Pero... lo que es bueno para aguantar, no es bueno para cambiar.

Los emprendedores siempre que comienzan un proyecto suelen tener miedo al fracaso, ¿pero qué cosas buenas se puede sacar de una sensación de miedo?

La mejor utilidad que el miedo nos da es la oportunidad de pensar las cosas dos veces antes de saltar. Es decir, como comentaba antes, nos aporta consciencia.

En cierto momento en el libro lo comparo con el freno del coche: seguro que a ningún emprendedor se le ocurriría quitar los frenos de su coche simplemente porque sólo sirven para oponerse al movimiento, ¡precisamente esa es su razón de ser!

¿Del miedo salen los grandes emprendedores?

Una persona sin miedo no es valiente, es inconsciente. La valentía surge precisamente de la buena gestión del miedo: sin miedo no existe valor. Por eso, los grandes emprendedores necesitan ser muy valientes, no inconscientes, y para eso necesitan el miedo.

Otra cosa distinta es que, por motivos culturales, a veces hay emprendedores que se niegan a reconocer que tienen o han tenido miedo...

¿Qué consejo daría a una persona que quiere emprender un negocio, pero tiene miedo?

Que lo cuide, que lo respete y que lo escuche... pero luego tiene que aprender a saber estar libre de su influjo a la hora de actuar. Y debe entrenarse en ello, como ya hacen desde hace tiempo muchos deportistas. Este es el principal sentido de mi libro.

¿Por qué surge el miedo?

El miedo es un fenómeno natural, forma parte de la vida como mecanismo de supervivencia. El problema está en que se trata de un mecanismo primitivo que no ofrece la mejor respuesta posible ante situaciones complejas como las que vivimos hoy. Afortunadamente, podemos modificar nuestro “software” mental para utilizar el miedo en nuestro favor. De ahí el subtítulo del libro “convierte el miedo en tu aliado”.

¿Qué tipos de miedos existen? y ¿cuál es el peor de ellos?

Aunque intuitivamente parezca lo contrario, para gestionar el miedo es poco importante el clasificarlo; lo fundamental es aceptarlo. Sin embargo, como en general nos ayuda y nos tranquiliza el conocer y manosear las cosas, en mi libro he incluido un extenso capítulo sobre los diferentes tipos de miedos que podemos experimentar. Para mí, el peor de todos ellos es el miedo al miedo, porque se trata de un miedo “perverso”.

Me explico: el mecanismo del miedo busca contribuir a la supervivencia y dar respuesta a unos peligros, sean reales o imaginarios, pero el miedo al miedo se alimenta a sí mismo y “pervierte” el mecanismo del miedo al desligarlo de las posibles causas que lo originan, de manera que el miedo se pone a trabajar para sí mismo y no para la persona “propietaria”.

¿Cuál es el comportamiento que sigue la persona cuando tiene miedo?

Pierde capacidad de respuesta, llegando incluso al bloqueo, pierde también visión clara del contexto, se estresa y sufre más. El consumo de energía se dispara y no se dedica a fines productivos.

En consecuencia, el no saber qué hacer con los miedos acaba afectando a nuestra autoconfianza y finalmente, a nuestra autoestima. Afortunadamente, cuando sabemos qué hacer con él se invierte el proceso, mejora nuestra consciencia, aumenta nuestra seguridad y autoconfianza y, al final, se refuerza nuestra autoestima.

La mayoría de las veces que tenemos miedo, las cosas nos salen mal ¿por qué ocurre esto?

Es ahora ya bastante conocido cómo el miedo genera un estrés que reduce nuestra capacidad de pensar con claridad, nos resta capacidad de detectar oportunidades. Pero además perjudica nuestra comunicación, de manera que transmitimos menos confianza a los demás (a través de la comunicación no verbal) y “vendemos y nos vendemos” peor. Por si fuera poco, nos pone a la defensiva: bajo el miedo tendemos a aumentar el peso en nuestra mente de las cosas que no están bien, y a disminuir el de aquellas que sí funcionan.

¿Cómo debemos actuar para que el miedo se convierta en nuestro aliado?

Cambiando nuestra relación con él: aceptándolo, aprendiendo a dialogar con él y escuchando sus mensajes. Y a continuación aprender qué hacer para que no nos frene. ¡Esto hoy día no es mera palabrería! Existen ejercicios prácticos y técnicas de autogestión para ello, como si de una “gimnasia” se tratase. Dedico a ello la última parte de mi libro, que además contiene cinco potentes ejercicios que los lectores podrán utilizar a voluntad.

Muchas veces se dice que el mayor miedo del ser humano es a uno mismo, ¿es cierto?

Desde la noche de los tiempos hemos optado por buscar la seguridad “hacia afuera”, controlando el entorno y a los demás, para tapar nuestras debilidades y mostrar sólo nuestras fortalezas. El miedo nos desnuda de esas defensas y por eso no lo queremos; nos hace ver aquello que deseamos ocultar ante los demás y ante nosotros mismos. Lo cierto es que eso nunca ha funcionado demasiado bien, pero en esta época que vivimos probablemente sea en la que peor está funcionando.

A cambio, hoy sabemos más que nunca sobre cómo somos realmente las personas, y podemos constatar que ese mismo efecto que el miedo nos causa le convierte en el gran creador de consciencia, en el gran maestro. Por eso el miedo abre la puerta a la búsqueda de la seguridad interior, que es la buena.

En un capítulo del libro, explica que el miedo siempre acompaña a la persona, ¿pero existe algún momento de tregua?

Por supuesto, hay muchísimos. Además, sabemos crearlos muy bien: distracciones, entretenimientos, placeres, actividades lúdicas. Eso ayuda a descansar un rato para continuar... pero ¡ojo! continuar no es cambiar, sino todo lo contrario. Nuestro reto es cambiar de verdad, en lugar de limitarnos a ir tirando.

En el libro comentas una situación muy habitual, la madre regaña al niño porque se acerca a un perro peligroso, ¿esto quiere decir que el ser humano asume peor el miedo?

En el ejemplo del libro en realidad la madre no regaña al niño, sino que le advierte de que hay un peligro del cual él no es consciente; lo que quiero explicar con ese ejemplo es cómo, al hacerlo, le está ayudando a aprender un miedo nuevo. Es una de las formas en las que aprendemos esos miedos que nos acompañan. Y cuantos más años cumples, más “catálogo” de causas de miedos acumulas, aunque algunas también se queden atrás durante el camino.