El túnel de viento y simulador de caída libre "Madrid Fly" abrirá sur puertas en el municipio madrileño de Las Rozas a finales de año. El director del proyecto, Alberto Fuertes, cuenta en una entrevista a EFEemprende los orígenes de la idea y sus expectativas de futuro.

"El proyecto empezó en 2009, cuando finalicé mi etapa de competición, me dije ¿cuál es el siguiente paso?, entonces decidí adentrarme en el proyecto de construcción del túnel del viento más moderno e innovador del mundo", contó Fuertes a EFEemprende.

Se dedicó a viajar por todo el mundo para observar "cómo hacía la gente las cosas" en los túneles de viento, luego buscó un equipo de ingenieros con lo que estableció los presupestos iniciales del proyecto para después "ponernos a buscar financiación".

"La inversión ha sido de 6 millones de euros"

 "Tardamos unos ocho meses en encontrar financiación, después de muchas presentaciones", aunque el director del proyecto aseguró que lo más engorroso del proceso fueron "todos los trámites burocráticos que hay en este país".

El proyecto liderado por Alberto Fuertes contó con una inversión de 6 millones de euros, que esperan amortizar pronto a razón de 1,5 millones de euros de beneficios al año.

Un túnel de viento es, a grandes rasgos, un simulador de caída libre sin necesidad de saltar de un avión, aunque Frutos asevero en reiteradas ocasiones que se trata de un deporte nuevo y no de una mera preparación para perfeccionar los saltos en avión, aunque también fue una de las razones por las que surgieron estos túneles.

"Lo más difícil en el proceso fue lidiar con los trámites burocráticos en España" 

"Desde que se inventaron los túneles, el número de saltos desde avión ha bajado, pues, como equipo, cuesta cinco veces menos entrenar en un túnel que en un avión", aseguró Alberto, además,  "es cierto que este negocio comenzó para paracaidistas, pero luego se dieron cuenta que mucha gente amateur se metía en el deporte y se acababa enganchando".

Cada vez son más personas las que prueban este nuevo deporte, puede que movidos por la sensación de estar viviendo una caída libre sin la necesidad, para muchos angustiosa, de saltar de un avión a cientos de metros sobre el suelo.

Además, según explicó Fuertes, "es un deporte 100% seguro, que no entraña ningún riesgo y no es necesario ningún conocimiento previo".

Funcionamiento del túnel

La construcción de un túnel de viento y su funcionamiento no son tareas sencillas de entender, por ello Alberto comparó un túnel con "dos donuts enormes de 30 metros de alto, donde el aire va dando vueltas en el centro a una velocidad de entre 180 y más de 220 kilómetros por hora" y es en este centro de la estructura donde la gente vuela sostenida por la fuerza del viento.

Una persona que decida ir a probar unos vuelos, "luego siempre son más de dos", le puede costar unos 40 o 50 euros por clase, "aunque luego estamos pensando en incluir promociones con descuentos y extras", añadió Alberto.