Un proyecto de muy reciente creación, lleva poco más de año y medio en funcionamiento, quiere ocupar un nicho de mercado hasta ahora poco explotado: el de la repostería, panadería y bollería especialmente adaptada a las necesidades de los celíacos.

Uno de los segmentos de mercado que más auge está teniendo en los últimos años es el de a comida adaptada a las diferentes necesidades nutricionales como el de los celíacos. De ser una enfermedad prácticamente ignorada en nuestro país ha pasado a tener mucho relieve social con una gran cantidad de productos especialmente adaptados a la población que la padece.

Así lo vieron María de los Ángeles Vivar Moreno y Fermín Sanz Serrano, que, en 2015 abrieron Sana Locura Gluten Free Bakery con el objetivo de ofrecer “productos tradicionales de bollería, panadería y repostería sin gluten, aptos para todos los públicos, celiacos o no”.

Como en tantas ocasiones, la decisión de montar una empresa vino dada por las circunstancias laborales y por motivos personales. “La decisión de emprender y crear Sana Locura Gluten Free Baker se debió a un cambio de rumbo laboral a principios de 2015, un nicho de mercado pendiente de ocupar y la presencia de un celíaco en la familia”, afirma Fermín Sanz.

Para hacerse con este nicho de mercado, Sana Locura Gluten Free Bakery se centra en “la elaboración de un producto sano, de una calidad excelente, a un precio muy competitivo y en un ambiente muy agradable. Esas son nuestras principales fortalezas”.

Pero Fermín y María de los Ángeles no se conforman con ser conocidos en Madrid. “Nuestros principales objetivos son consolidar este primer espacio gastronómico y expandir el negocio a nivel local, primero y, posteriormente, a nivel nacional”, aseguran.

Según Sanz, lo que les diferencia de sus competidores y aporta un valor añadido a su proyecto es “la combinación de productos salados, bollería, pastelería y panadería sin gluten así como la oferta de una amplia selección de cafés y tés de especialidad en un mismo espacio. Creo que es una situación que no se había dado hasta ahora en nuestro país”.

Pero a pesar de la especialización en productos sin gluten, sus clientes no se limitan a colectivos de los afectados por la celiaquía. Entre sus habituales hay una gran diversidad; “desde el no celíaco que trabaja en los alrededores y le gusta nuestro producto y lo disfruta desayunando o llevándose nuestros productos, hasta el celiaco que nos visita aconsejado por otros celíacos a los cuales les ha gustado nuestra oferta gastronómica”.

“Y es lo que queremos ser, un espacio gastronómico tradicional donde cualquiera, celíaco o no, pueda disfrutar de un producto de calidad, sano y con un sabor excelente que no lo diferencie de un producto con gluten”, dice Sanz.

Según los impulsores del proyecto, la inversión total hasta la apertura superó los 250.000 euros y la previsión para 2016 es alcanzar el break even a finales de año y consolidar el proyecto.