A Quatre Mans es, como su nombre indica, un proyecto de dos emprendedoras que un día decidieron reinventar el cojín y convertirlo en tendencia. Las barcelonesas Natàlia Guimerà y Elena Oliván crearon este proyecto como forma de dar salida a sus inquietudes artísticas y, al mismo tiempo para llenar un hueco que habían detectado en el mercado.

“En nuestras manos, los cojines toman una nueva personalidad al servicio del confort, la originalidad y el diseño, porque son diferentes, innovadores y exclusivos, diseñados y confeccionados a mano con materiales de proveedores locales, auténticos cojines km 0”, afirman las creadoras de A Quatre Mans.

La idea surgió, como tantas veces sucede, cuando no encontraron en el mercado lo que querían, en este caso los modelos o los estilos que ellas buscaban en un cojín.

Según las fundadoras de la empresa, sus productos se definen por cuatro valores: innovación, calidad, proximidad y bienestar. “Damos utilidades nuevas a objetos cotidianos, utilizamos los materiales más idóneos para cada cojín, desarrollamos nuestros productos en Barcelona con proveedores locales y nuestros modelos están pensados para el descanso y el ocio”.

Sus productos se dividen en tres categorías: playa, relax y lectura, y se pueden adquirir en su página web o en un centenar de establecimientos principalmente ubicados en Cataluña, pero también en Baleares, Cádiz, Benicasim y Jávea.

Los inicios de este proyecto no fueron sencillos, ya que sus creadoras no quisieron buscar créditos ni pedir ayudas “Todo el capital invertido ha salido de nuestros primeros beneficios con los puntos de libro (nuestro primer artículo) y nuestros ahorros”, dice Natalia Guimerá.

“El principal problema fue encontrar todos los proveedores, porque teníamos muy claro que nuestro artículo tenía que ser km 0, de proximidad, no queríamos comprar nada fuera de España. Y además queríamos calidad, nuestro artículo tenía que ser perfecto, muy bien hecho y con los mejores materiales y esto supone un problema añadido, un coste muy elevado de materia prima y de mano de obra”, recuerda Elena Oliván.

Aunque inicialmente los cojines los confeccionabas ellas mismas, con el aumento del volumen de ventas han podido reducir los costes de los materiales y así han podido derivar el corte y la confección a un taller colaborador.

Respecto al futuro, estas dos innovadoras quieren seguir creciendo, “pero, sobre todo, empezar con la exportación fuera de España. Queremos hacer llegar nuestra marca y nuestros cojines al máximo de lugares posible”.