España vive una "burbuja emprendedora" alimentada por "expectativas infladas e irracionales" que podría provocar que se pase al lado opuesto, el del "miedo a emprender", alertan los autores del libro 'La burbuja emprendedora', Javier García y Enrique González.

El crecimiento de la visibilidad de los emprendedores, con casos de éxito pero también fracasos con grandes pérdidas de dinero, ha llevado a los economistas Javier García y Enrique González a lanzar 'La burbuja emprendedora' (Ediciones Urano) que pretende alertar sobre la falta de rigor de muchas empresas emergentes.

"Ir de la idea a la empresa es un puente complejo, y más que sea rentable, sostenible y se pueda invertir en ella. Hemos encontrado expectativas irracionales y pérdidas de capital, por eso nos decidimos a contar los fundamentos para crear una empresa", ha explicado a EFE Javier García.

Este experto en consultoría financiera, fundador de la web especializada Sintetia y autor de otros dos libros, ha señalado que las empresas son "el corazón de una economía" y se ha mostrado preocupado porque un pinchazo de esta burbuja pueda llevar al desánimo a aquellos que piensen en lanzar un proyecto empresarial.

"Uno de los grandes riesgos de si esta burbuja pincha es que tengamos miedo a emprender, a crear negocios, que pasemos al lado opuesto (...) Si entramos en una fase de pesimismo por parte de los emprendedores, entonces sí que sería un problema complejo", ha señalado García, que aboga por "un emprendimiento responsable".

Una burbuja emprendedora surgida con la crisis económica

El origen de esta "burbuja emprendedora" para el autor es la crisis económica que estalló a nivel mundial tras la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers en 2008.

"Ahí se nos cae el modelo económico, hay una expansión muy fuerte del desempleo, y se disparan las búsquedas en Internet de palabras como 'startup' en España. Esto conecta muy bien con el discurso de cambiar el modelo económico, que los jóvenes emprendan y el emprendimiento como solución a todos nuestros males", ha recordado.

"Es una falacia pensar que una empresa de 200 empleados se sustituye por 200 emprendedores"

En ese contexto, según el autor, se puso el énfasis en la creación de empresas, y no en su supervivencia. "Es una falacia pensar que una empresa de 200 empleados se sustituye por 200 emprendedores", ha sentenciado García, que ha recordado que el índice de mortalidad en los primeros años de las empresas en España es elevado, del 80 %.

En el empuje al emprendimiento, García sostiene que se ha impulsado a emprender a profesionales muy jóvenes, sin experiencia, y que se ha enfocado la creación de empresas como recurso ante el desempleo, lo cual dificulta que tengan éxito.

"Hemos convertido la actividad de emprender en conseguir dinero, no en conseguir clientes", ha observado García.

La caja para una empresa es "exactamente igual que el oxígeno para el ser humano", ya que incluso las multinacionales gestionan a partir de su tesorería, y sin embargo en los pequeños negocios es "la gran olvidada".

La narrativa del éxito y el fracaso como peaje necesario

Los medios de comunicación tienen su parte de culpa en el aumento de esta burbuja, especialmente por alimentar lo que García llama "la narrativa del éxito", con informaciones que equiparan una ronda de financiación con la medida del éxito de una 'startup', o el eco a programas de emprendimiento que son "puro marketing".

El autor ha considerado "terrible" que en informaciones y foros sobre emprendimiento "se venda el fracaso como un peaje necesario".

En este sentido, ha dicho que el momento actual puede ser "un punto de inflexión", que puede ser positivo si deriva en la profesionalización.

"Si se hace bien y el estallido de burbuja no acaba con todo esto y se reconduce hacia aceleradoras y fondos especializados, puede ser un vehículo interesante, pero va a exigir que una profesionalización que en España no había hasta ahora", ha advertido.

El libro concluye con doce ideas prácticas a tener en cuenta para levantar un negocio, que uno de sus autores resume en dos: tener en cuenta el papel de la tesorería e "incorporar la incertidumbre a la toma de decisiones"