We Are Knitters (WAK), startup que vende online ovillos y agujas de tejer, ha facturado 10 millones de euros en 2018 gracias al crecimiento de su principal mercado, Estados Unidos, la consolidación en países europeos como Reino Unido y su gran actividad en las redes sociales para atraer clientes.

La gran apuesta desde 2015 era Estados Unidos y tardó en consolidarse, "pero ahora en 2018 se ha convertido en el primer mercado y sigue en crecimiento", según ha informado Pepita Marín, fundadora de We Are Knitters junto a Alberto Bravo, en una entrevista con Efe.

En cuanto a Europa, no había entrado en Reino Unido hasta ahora ya que allí existía un fuerte competidor, Wool and the Gang, pero, según Marín, "We Are Knitters no es solo más grande, sino que viendo sus cuentas, ahora es el doble que su competencia".

Durante los siete años que lleva en el mercado WAK, siempre ha estado muy activo en las redes sociales y, según Marín, "este es otro de los factores que nos han permitido crecer tanto".

Su expansión internacional

España representa tan solo el 5% de las ventas y, como ha reflejado Marín, "es un mercado que sigue creciendo; lo que ocurre es que está a la sombra de los otros que crecen mucho más, que son más grandes en sí y que están más avanzados", como Estados Unidos y Reino Unido.

En cuanto a los principales mercados, Estados Unidos representa un 30% de las ventas, seguido por Alemania, con cerca del 20% (ambos con un almacén para guardar stock) y en tercer lugar Francia, con un 16%.

Aunque Reino Unido sigue creciendo, en estos momentos solo representa el 6%, pero se mantiene por delante de otros países como España y está alcanzando a Italia.

Según Marín, "para los países nórdicos, sí que ha habido un cambio cultural importante" porque ha tenido que adaptarse al método de pago y al idioma y "ha sido mucho más difícil a nivel de traducción".

También tiene pensado expandirse a otros países como Japón, que aunque esté lejos del alcance de los almacenes, es "un gran sueño" para la fundadora.

El próximo almacén no sabría dónde situarlo, si en Asia o en la costa oeste de Estados Unidos, ya que el que tiene en el país norteamericano se encuentra en Delaware, en la costa este, pero California es el estado del que más pedidos recibe.

En total cuenta con 12 webs de dominios diferentes, como ".com", ".co.uk" o ".no", y cada una con su idioma, así que considera que está presentes en 12 países, aunque "la gran parte de la facturación se hace en seis o siete", ha declarado Marín.

Los pedidos de WAK

El proceso que sigue el producto es bastante largo y, desde que se fabrica en Perú hasta que llega a España, tarda unos cuatro meses, aunque al cliente, desde que lo pide hasta que le llega a casa pasan dos o tres días porque lo tiene en stock en alguno de los dos almacenes.

El 98% de las ventas se hacen por Internet, pero sí que hay un pequeño porcentaje offline  como el acuerdo con el minorista americano Antropology.

Pero uno de sus objetivos a largo plazo es montar ellos mismos una tienda física para que el cliente pueda ver y tocar el producto, aunque no sería en España: "habría que llevarla a una de los grandes mercados que tiene WAK, como Francia o Estados Unidos", ha declarado la fundadora.

En cuanto a pedidos, noviembre ha sido su mes récord en la historia de WAK ya que ha alcanzado 22.000, pero asegura que es un negocio muy estacional, ya que durante el verano recibe menos de la cuarta parte, aunque espera que cuando cierre el año, que en su caso es en marzo, llegue a 120.000.

De estos pedidos, el 50% son de clientes que repiten y el otro 50% de personas que piden por primera vez a WAK y que han llegado a ellos a través de las redes sociales, de anuncios o por recomendaciones, ya que, según Marín, "una de cada cuatro personas llega a WAK de boca a oreja".