El consorcio europeo EIT Food ha dado comienzo a su edición de 2020 del EIT Food Accelerator Network (FAN), programa dirigido a acelerar el crecimiento y el impacto de startups innovadoras en el sector.

Una vez seleccionadas 60 empresas entre 414 candidaturas llegadas de 51 países de toda Europa, las ha distribuido por seis ciudades: Bilbao, Munich (Alemania), Lausana (Suiza), Cambridge (Reino Unido), Haifa (Israel) y este año también Helsinki (Finlandia).

Durante cuatro meses, en cada una de esas sedes los emprendedores se someterán a un intenso programa de formación con mentores expertos del ámbito agroalimentario, tendrán acceso a clientes e inversores, además de poder colaborar entre sí.

Por ahora, debido a las consecuencias de la pandemia del COVID-19, las actividades serán online, pero se espera que más adelante se puedan continuar presencialmente.

Este año ha crecido un 30 % el número de candidaturas con respecto al año pasado

De las 414 recibidas, el destino más solicitado ha sido Bilbao, con 92. Tras la selección realizada, la sede vizcaína acoge a diez startups, procedentes de seis países: tres de España, dos de Portugal y de Países Bajos, y uno de Escocia, Alemania y Turquía.

Por segundo año consecutivo, se ha elegido Bilbao por su atractivo como polo tecnológico e industrial, además de sus conexiones internacionales, según EIT Food.

El programa cuenta con el respaldo, no solo de la Comisión Europea, sino también del Gobierno vasco, además de empresas internacionales como Danone, John Deere, Pepsico o Nestlé y universidades como Cambridge, UNITO, Technion o Reading.

Asimismo, tres entidades colaboradoras, Neiker, Azti y el Basque Culinary Center, proporcionarán a cada ‘start-up’ acceso a sus instalaciones y la posibilidad de probar y desarrollar allí sus productos. También PeakBridge convocará en Madrid un fórum para conectar a las ‘start-ups’ con inversores, y la Universidad de Turín (UNITO) organizará otro ‘roadshow’ con inversores italianos.

El plan abarca cuatro meses, desde esta semana hasta octubre, con una formación guiada por expertos internacionales, donde las startups entran a formar parte de una red exclusiva con empresas ya consolidadas del sector.

Esto incluye el acceso a una base de clientes, además de que cada emprendedor recibe 15.000 euros para cubrir los gastos por participar en el programa. Al acabar el programa, se premiará a tres de las empresas participantes con un apoyo financiero directo de hasta 100.000 euros a cada una.

Empresas innovadoras

Las startups seleccionadas proceden de toda la cadena de valor alimentaria y destacan por su carácter innovador y por su potencial para tener un alto impacto en el mercado.

Los catalanes de Alacarte han desarrollado la primera máquina que reduce el alcohol en vinos y licores. Esto se realiza en minutos, manteniendo el sabor, de modo que, según sus impulsores, “permite al consumidor elegir el grado de alcohol de la bebida, hasta un máximo del 80 %”.

En el grupo está también una empresa de Tudela (Navarra), AgroPestAlert, que monitorea en tiempo real plagas y variables ambientales para prevenir el deterioro de los cultivos. Desde Murcia, Naturbec desarrolla productos basados ??en microbios que aumentan la fertilidad del suelo y de los cultivos. Ayudan a regenerar los suelos que han sufrido el uso intensivo de fertilizantes, para avanzar hacia métodos ecológicos.

Portugal aporta dos empresas. Open Grow se dedica a la automatización agrícola inteligente, creando estándares de automatización para cualquier cultivo.

 FooD’Nassay ha desarrollado una forma innovadora de detectar patógenos transmitidos por alimentos. Mientras los métodos tradicionales necesitan una semana, este dispositivo lo hace en menos de un día hábil.

Países Bajos cuenta con dos representantes en la aceleradora de Bilbao.

Odd.Bot ha desarrollado un robot para eliminar las malas hierbas, de manera que ahorra trabajo manual y reduce o incluso anula el uso de herbicidas, en particular glifosato. Serket ha desarrollado una tecnología avanzada para monitorear granjas porcinas. Mediante el uso de cámaras de seguridad e inteligencia artificial, pueden identificar la salud, la reproducción y los cambios ambientales.

Alemania presenta a Tsenso, una empresa que indica la verdadera frescura de los alimentos. Calcula exactamente su vida útil en función de las temperaturas a las que fue almacenado y transportado el producto a lo largo de la cadena de suministro.

Los turcos Nanomik han desarrollado un conservante natural para prevenir la pérdida de frutas y verduras frescas antes de ser cosechadas. El conservante reemplaza a conservantes químicos nocivos para humanos, insectos y el medio ambiente.

Crover, de Escocia, ha desarrollado un pequeño dispositivo robótico que puede ‘nadar’ a través de sólidos a granel como cereales y granos, monitoreando constantemente su condición mientras están almacenados sin dejar ningún grano sin control.