Liderar la "revolución no tripulada" de la aeronáutica que van a protagonizar los drones en áreas como el control de líneas eléctricas, la seguridad o el cuidado del medio ambiente es el objetivo de la startup española FuVeX, que ya trabaja con Naturgy en un proyecto y espera que la evolución de la normativa les permita avanzar en su desarrollo tecnológico.

"Hace cien años hubo una revolución de la aeronáutica y ahora vivimos otra, que es la revolución no tripulada", ha afirmado a EFEemprende Carlos Matilla, cofundador de esta compañía de Tudela (Navarra), que aspira a ser parte activa de este avance.

FuVeX es una compañía especializada en vuelos de drones en larga distancia, que podrían sustituir a los helicópteros tripulados en labores como el control del estado de las líneas eléctricas o la búsqueda de averías en situaciones de emergencia por temporales, así como otras áreas, como el salvamento marítimo o el control de emisiones medioambientales.

"Nosotros queremos liderar este avance de forma segura y haciéndolo en España, para que no tengamos que comprar fuera algo que se puede desarrollar aquí", ha añadido uno de los responsables de esta innovadora startup, que cuenta con cuatro patentes en diferentes procesos de tramitación.

Actualmente esta compañía navarra está trabajando para hacer vuelos de 40 kilómetros con su dron QPCA-05 (siglas de Quadcopter Plane Convertible Aircraft) de 5 kilogramos de peso y que puede cargar con 1 kilogramo.

También cuentan con otra unidad, denominada QPCA-25, que puede alcanzar los 320 kilómetros de rango aeronáutico y llevar 2,5 kilos de carga.

La legislación, el mayor escollo para el avance de los drones

Sin embargo, todos estos avances técnicos que han logrado topan con la legislación, que actualmente solo permite volar a 500 metros de distancia del piloto fuera de los vuelos experimentales, para lo que requerirían una serie de autorizaciones para su uso comercial, y en última instancia, un cambio normativo.

Esto ha provocado que para el sector de los drones haya sido "muy negativo" el tiempo de parálisis legislativa provocado por las dos convocatorias electorales del año 2019.

"El sector lo que quiere es que se avance. Esto es importante para todos, porque es el primer escenario industrial de los vehículos autónomos", ha añadido Matilla, que ha alertado de que si no se desarrolla la normativa sobre los drones, también se retrasará los avances en el desarrollo de los coches autónomos.

Mientras avanza la normativa, FuVeX ya ha realizado pruebas de vuelos de inspección de líneas eléctricas con UFD, la distribuidora eléctrica de Naturgy, un proyecto en el que también contaron con la colaboración de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y el gestor de navegación aérea Enaire.

"Hay miles de kilómetros de línea que se tienen que revisar por normativa, el primer objetivo sería cambiar los helicópteros que lo hacen por drones", ha apuntado el cofundador de FuVeX, que ve en la búsqueda de averías eléctricas en escenarios de emergencias por temporal el siguiente uso.

Drones transportando paquetes, un escenario más lejano

Para más adelante quedarían otras posibilidades, como el transporte de paquetes con drones, en el que FuVEx ha participado en alguna prueba con Correos y en un proyecto europeo. "Pensamos que esa aplicación llegará más tarde, en cinco años o diez", ha considerado Matilla.

También han participado en el consorcio público-privado Domus de integración de rones en el espacio aéreo, liderado por Enaire.

Esta startup surgió en 2015 de la mano de un grupo de investigadores de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y el entonces director del centro de investigación y desarrollo de esa universidad, Carlos Castellano, que aportó su experiencia en la dirección industrial en varias empresas.

La compañía navarra, que cuenta con doce personas en su plantilla, ha conseguido levantar 800.000 euros entre diferentes inversores privados y apoyos públicos, ganó en 2018 el premio europeo StartUp Europe Awards y está negociando actualmente una ronda de financiación de entre 500.000 y 750.000 euros para seguir avanzando en esta "revolución" de los drones.