El sector turístico, sacudido en las últimas décadas por el auge del comercio electrónico en la contratación de viajes, cuenta con un nutrido número de startups innovadoras que aspiran a ser el próximo gran estallido, como lo fue la plataforma estadounidense de alojamientos Airbnb.

La transformación de las formas de viajar y de planificar los viajes que se ha producido como consecuencia del incremento del número de turistas y de las conexiones con vuelos de bajo coste, ha dado lugar a un movimiento fecundo de 'startups' en el sector turístico.

"Desde la crisis económica se ha revolucionado la forma de viajar, se han cambiado los perfiles de turista, los nichos de mercado... Por eso están surgiendo tantas startups de viajes", ha explicado a EFE Belén Huerta, cofundadora de la startup Saytrip, que ofrece un servicio de fotógrafos profesionales para turistas.

Una transformación que se produce en un sector dominado por grandes compañías internacionales "bastante maduras" para el cofundador de la compañía de gestión de viajes de empresa Triporate, Sergio Orozco, ante las cuales los proyectos emprendedores ofrecen un plus de innovación y agilidad del que carecen las grandes firmas.

"Los que hacemos esto nos estamos convirtiendo en el departamento de innovación del sector. A nivel de innovación puro, como es nuestro caso, el nivel de riesgo es muy alto, y las 'startups' somos más ligeras", ha añadido Orozco.

Para el consejero delegado de esta startup madrileña, que en tres años de actividad ya gestiona más de 5.000 desplazamientos al mes para un centenar de empresas y ha cerrado recientemente una ronda de inversión de 1,3 millones de euros, el sector de emprendedores turísticos español está en línea ascendente.

"Creo que ahora estamos en un punto de despegue y que en los próximos años habrá movimientos muy sonados. ¿Por qué no vamos a tener el próximo Booking? Hay que creer en ello, pensar en abrirse al resto del mundo y tener una visión global", ha enfatizado.

Startups que descubren nuevos mercados turísticos

Las startups turísticas españolas se ocupan de aspectos muy variados, desde mejorar servicios ya existentes como los viajes de empresa, como en el caso de Triporate, o detectar nuevos mercados de turistas hasta ahora inexplorados.

Este último es el caso de Airhopping, una compañía formada por un grupo de amigos aficionados a buscar vuelos baratos que descubrieron que en algunas ocasiones la ruta más económica entre dos puntos podía incluir un paso por un tercer destino, una intuición que transformaron en una web de búsqueda de viajes con dos o más destinos, que hoy utilizan más de 20.000 personas.

El consejero delegado de Airhopping, Carlos Montesinos, ha explicado que ellos han "cogido un nicho muy pequeñito, que es el multidestino, que era residual", y han "sacado algo de valor".

Ha añadido que "esto está pasando en otros tipos de viaje" como los viajes sorpresa o los temáticos, entre otros.

Airhopping cerró el 2019 facturando tres millones de euros.

Un caso parecido es el de Saytrip, que ofrece la posibilidad de contar con un fotógrafo profesional que retrate una parte del viaje, en línea con un turista que da mucha importancia a contar con fotos de calidad como recuerdo o para compartir en las redes sociales.

España, país con tradición en las startups turísticas

El movimiento startup español ha sido fecundo en el turismo, importantísimo en un país donde este sector supone casi el 15 % del Producto Interior Bruto (PIB) según datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, con varios ejemplos de compañías innovadoras compradas por empresas más grandes por el potencial de su negocio, lo que en el argot emprendedor se conoce como un 'exit'.

EDreams, Muchoviaje (ambas compradas por otras compañías en 2006), Viajar.com (2007), Rumbo (2012), Toprural (2012) o la más reciente, la plataforma de guías nativos Trip4real, adquirida por Airbnb en 2017, son solo algunos ejemplos de proyectos españoles que han convencido a inversores o grandes corporaciones.

La ambición global de las startups españolas se muestra en concursos de innovación globales como la Tourism Startup Competition de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que impulsa Wakalua, la aceleradora del grupo Globalia.

El director general de Wakalua y responsable de desarrollo internacional de Globalia, Lisandro Menu-Marque, ha apuntado que "España es uno de los países más relevantes del concurso en cuanto a participación, dado que el concurso se ha lanzado desde aquí, con proyectos en estado muy maduro y soluciones que van desde el turismo rural a la tecnología".

Coincide con esta percepción en la aceleradora de startups valenciana Lanzadera, que en siete años apoyando a emprendedores de diferentes sectores ha visto pasar por sus oficinas más de treinta proyectos emergentes del sector turístico.

"Cada día captamos nuevas empresas de este ámbito y como es una industria muy potente en Europa, y en este país especialmente, hay capacidad de inversión y de financiar", ha apuntado a EFE el director general de Lanzadera, Javier Jiménez.

Las grandes compañías y las emergentes son, además, complementarias, o pueden llegar a configurar, en palabras del director de Wakalua "un matrimonio de conveniencia muy importante para ambas partes", que aporta a las pequeñas inversión y apoyo para buscar nuevos mercados a cambio de ideas para las grandes.

"La gran novedad de las startups es que piensan de una manera diferente a la que pensamos nosotros en la gran empresa, y eso justamente es lo que buscamos", ha añadido el responsable de esta aceleradora que en 18 meses ha detectado 5.000 proyectos innovadores en todo el mundo y en la que colaboran Telefónica, Amadeus o Intu.