Dicen que todos los sueños se cumplen con ilusión y trabajo y eso es lo que pensó Virginia Bernal, emprendedora y diseñadora de la firma de bolsos Virginia Dröm, cuando decidió, tras un golpe de la vida, pararse a “escucharse” y pensar en lo que realmente la hacía feliz.

Dröm, nombre con el que Virginia Bernal bautiza a su marca significa “sueños”, lo que ella cumplió al hacerse diseñadora. Tras una mala época personal, supo florecer y crear toda una empresa con una inversión inicial de 50 euros, cosiendo en casa por las noches y con una gran meta: crear un proyecto de vida y ayudar a las organizaciones solidarias, materializando y defendiendo con todo ello la idea de que las mujeres se posicionen socialmente por lo que son, mujeres.

La marca ha estado en MOMAD Metrópolis, el salón internacional de moda, que se celebró en IFEMA, Feria de Madrid, el pasado fin de semana.

¿Cómo describiría su proyecto?

Empecé hace 10 años a diseñar bolsos y es un proyecto de vida que me gustaría transmitir a todo el mundo, sobre todo a todas las mujeres, que todos tenemos la capacidad de conseguir lo que deseamos con pasión, ganas y fuerza. Me siento una persona muy recompensada por el esfuerzo que he hecho.

¿Cuántas personas trabajan para la firma?

La firma la empecé yo sola y sigo sola. Yo creo, diseño y patrono y me encargo de comprar todas las pieles, aun así, hay un taller que me ayuda a confeccionar los bolsos.

¿Por qué decidió emprender?

Yo trabajaba en la feria de Barcelona, era intérprete de italiano y francés y pasé por una situación personal de salud dura por la que pasa mucha gente, así que decidí que debía pararme y escucharme. Debía emprender el proyecto de mi vida que era lo que había querido ser siempre. Así que empecé cosiendo por las noches en casa, aunque no me hacía falta y aquí estoy.

¿Qué objetivos tiene su empresa?

Todo el mundo diría que el objetivo final es la facturación. El objetivo que tengo es que mi nombre suene en todo el mundo y pueda ayudar a proyectos de solidaridad como pulsera solidaria y luces solidarias. Cuando pasé por mi situación me di cuenta de que nadie tiene que estar solo nunca y frente a nada. Todo el mundo tiene que tener una mano cercana que le ayude, por eso cuando me encuentro con gene que está empezando procuro en lo máximo posible ayudarles y eso es un valor añadido para mí.

 ¿Qué facturación tiene la empresa?

A mí no me gusta dar números, pero estoy contenta con mis facturaciones, me estoy expandiendo y tengo mi despacho propio.

¿En qué ciudades se halla presente actualmente?

La sede está en Barcelona, pero vendo a una multinacional de Japón y ellos a su vez venden a Nueva York. Actualmente estoy en trámites con una tienda de Miami que tiene representación en Northampton, Puerto Rico, Playa Ratón y Londres.

¿Qué marca diferencial tiene su empresa con respecto a la competencia?

Procuro utilizar materiales sostenibles, por ejemplo, el conejo que utilizo es de uso alimentario. La piel se congela y después se tiñe, para mí eso es muy importante. Creo que otro punto diferenciador es la relación directa con el cliente, casi siempre que puedo intento interactuar y ver qué es lo que necesitan mis clientas y para qué, porque yo no soy una multinacional sino una pequeña empresa que está intentando crecer en un mundo de empresas monstruoso. Mi objetivo personal ya lo tengo logrado porque era conseguir el sueño de mi vida, diseñar.

¿Qué nombre lleva la colección que presenta en la feria de MOMAD Metrópoli?

Se llama Maggia, que significa magia por la magia de vivir y de aprovechar cada instante de nuestra vida. Todo se fabrica en España, aunque hay alguna piel que viene de Italia.

¿Qué perfil tienen los clientes de Virginia Dröm?

Son mujeres de treinta años para arriba, no pongo límite de edad porque la edad está en la mente, de un nivel social y económico medio alto. El bolso es una pieza que te posiciona socialmente, pero quiero que las mujeres sepan que son ellas mismas con su forma de andar, de moverse y de ser las que marcan su posición. En resumen, no te posiciona lo que llevas sino cómo lo llevas, porque no todo el mundo puede llevar el mismo bolso.

¿Qué destacaría de su trayectoria?

Mi bolso estrella es el Pirámide, creo que ese diseño fue la identificación de mi marca. En un futuro, me encantaría desfilar porque me parece muy bonito ver a las mujeres moviéndose por la pasarela.

¿Cuál es el mayor obstáculo que se ha encontrado?

El dinero sin duda, ya que no tengo la capacidad de pagarlo todo. Yo soy una madre que se puso a diseñar, no soy una persona que hizo una inversión inicial, empecé con 50 euros, fabricando un bolso para mí, ese bolso le gustó a mi amiga y me pidió uno y así empecé.