La aeronáutica estadounidense Boeing cree que el veto a los aviones 737 MAX en casi todo el mundo, como consecuencia de dos siniestros mortales en Indonesia y Etiopía, le supondrá un coste de 4.900 millones de dólares (4.344 millones de euros) en el segundo trimestre del año.

Boeng, que publicará sus resultados el próximo miércoles, ha señalado que continúa trabajando con las autoridades y prevé recibir las primeras aprobaciones para la vuelta al servicio de estos aviones en EEUU y otras jurisdicciones en los últimos tres meses de 2019.

Según ha señalado Boeing a través de un comunicado, en sus resultados la companía "registrará un cargo después de impuestos de 4.900 millones de dólares (8,74 por acción), vinculado a sus estimaciones de potenciales concesiones y otras consideraciones para sus clientes por los problemas relacionados con la paralización de los 737 MAX y los retrasos en las entregas".

En ese sentido, la firma señala que aunque esa cifra se reflejará como un cargo en sus próximos resultados corporativos, que abarcan los meses de abril a julio las compensaciones a sus clientes "se suministrarán a lo largo de varios años y tendrán diferentes formas de valor económico".

La ralentización en la producción ha supuesto un coste de 1.509 millones de euros

Boeing también adelantó que la ralentización del ritmo de producción de los aparatos le ha supuesto un coste de 1.700 millones de dólares (1.509 millones de euros) en el segundo trimestre y que, por tanto, los márgenes de este modelo se van a ver afectados en el futuro.

Los próximos resultados financieros incluirán "el incremento gradual de la tasa de producción de los 737 de 42 mensuales a 57 mensuales en 2020", dijo la compañía, que prevé entregar los aparatos producidos durante la paralización a lo largo "varios trimestres después de la vuelta al servicio".

Boeing, que anunció hace semanas que tenía preparada para revisión la mejora de su software de control de vuelo (Mcas), involucrada en los dos accidentes mortales, reiteró que sigue trabajando con las autoridades y que serán ellas quienes "determinen el calendario de la vuelta a servicio".