La Comisión europea (CE) ha autorizado este martes la compra por parte de la compañía alemana de suministro eléctrico E.on de Innogy, que era la división de renovables y redes de la también alemana RWE.

La adquisición, que está sujeta a una serie de condiciones, se aprueba después de que Bruselas llevara a cabo una investigación por temor a que la operación, tal como había sido notificada en un principio, pudiera reducir de manera importante la competencia en los mercados alemán, checo y húngaro.

Sin embargo, los compromisos propuestos por E.on convencieron a la CE, aunque el Ejecutivo comunitario ha insistido en que deberán ser respetados íntegramente.

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, ha subrayado que "es importante que todos los europeos y empresas puedan comprar la electricidad y el gas a precios competitivos".

La operación, ha añadido, "ha sido autorizada porque los compromisos ofrecidos aseguran que la concentración no se vaya a traducir en una elección más limitada y precios más elevados en los países donde las empresas operan".

E.on y RWE están inmersos en una operación de intercambio de activos, de la que Bruselas ya aprobó una parte el 26 de febrero, por la que RWE se hará con ciertos activos de generación propiedad de E.on.

Con el acuerdo de intercambio, anunciado en marzo de 2018, E.on quería adquirir una participación del 76,8 % en Innogy y a cambio RWE se hará con una participación del 16,67 % en E.on y otras actividades.

E.on completó en julio la opa pensada para los accionistas minoritarios de Innogy, que vendieron un 9,4 % de sus acciones de Innogy a E.on que ya tenía el 86,2 % de la empresa.

No obstante, E.on ya anunció entonces que la operación estaba pendiente del visto bueno de las autoridades de defensa de la competencia por lo que descartó cerrarla hasta mediados de 2019.

RWE anunció en enero que prevé crear una compañía con tres divisiones operativas para incorporar el negocio de renovables de E.on y de Innogy.