Clínica Baviera obtuvo un beneficio de 2,1 millones de euros en el primer trimestre del año, un 41,8 % menos que en el mismo periodo de 2019, debido a que sus clínicas se han mantenido cerradas por el estado de alarma a raíz del coronavirus.

Según ha informado la compañía a través de un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el impacto de la pandemia ha sido "muy significativo" en marzo y abril por el cierre de las clínicas.

A pesar de ello, Clínica Baviera ha señalado que los ingresos en este periodo se redujeron solo un 1 %, hasta los 29,4 millones de euros, gracias al incremento de las ventas en Italia, donde mejoraron un 29,3 %, y Alemania, donde aumentaron un 7,5 %, frente al retroceso del 6,7 % en España.

El Ebitda descendió un 20,8 %, hasta los 6,6 millones de euros, y en el caso de España cayó un 22,9 %, hasta los 4 millones.

En otro hecho relevante antes de publicar sus resultados trimestrales, Clínica Baviera anticipó unas pérdidas de cerca de 1,90 millones de euros, tras estudiar el impacto que tendrá la crisis del coronavirus en su negocio, ya que estas cuentas no incluyen el mes de abril, cuando sus clínicas se mantuvieron cerradas.

En una revisión de sus objetivos financieros que se fijó en 2018 para el ejercicio 2020, ha revisado a la baja su resultado neto hasta alcanzar unas pérdidas de 1,90 millones de euros, de los que medio millón corresponden a España.

Las ventas para el conjunto de 2020 serán ahora de 94,4 millones de euros en Europa, de los que 60,9 millones procederán de España

En su estimación de resultados para 2020, entre las hipótesis que considera se destaca en referencia a los costes, que se asume que habrá un gasto adicional ligado al material de protección y seguridad a utilizar en las clínicas durante los meses posteriores a la reapertura.

En cuanto a los alquileres, se asume una bajada temporal del importe de los mismos principalmente durante el periodo de cierre de las clínicas.

También "se considera una reducción de los costes de personal a través de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) durante el periodo de cierre de las mismas, así como una reducción temporal del coste de personal de servicios centrales".