El sector del textil considera contradictorio que el Gobierno prohíba las rebajas en tiendas físicas o acciones comerciales que puedan suponer aglomeraciones cuando existe una limitación de aforo del 30 % y es necesario mantener una distancia de seguridad de dos metros entre clientes.

Según han señalado a Efe fuentes del sector es una "incoherencia" que en la orden publicada este sábado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) se establezca que las comunidades que entren en la fase 1 puedan abrir las tiendas con una superficie menor de 400 metros y con limitación de aforo y que en una disposición adicional segunda se diga que esos establecimientos no pueden anunciar rebajas.

Para la Confederación Española de Comercio (CEC), "fundamentar esta medida en el hecho de evitar posibles aglomeraciones carece de sentido" cuando ya hay establecidas limitaciones de aforo en los locales comerciales para las distintas fases, encaminadas a garantizar la seguridad de comerciantes y consumidores.

La CEC ve "especialmente sangrante" que esta limitación solo afecte a las promociones en venta física, lo que "generaría una disfunción de precios en los canales de venta online y offline", y "pondría en clara desventaja competitiva, y en un momento tan crítico, al pequeño comercio" respecto a las grandes plataformas internacionales que seguirían operando online"

La patronal del textil Acotex ha señalado que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, les ha indicado que han remitido una consulta al Ministerio de Sanidad sobre el asunto, pero "no hay que interpretar lo establecido en la mencionada disposición adicional segunda en el sentido de que lo que se restringe y por tanto se prohíbe son las rebajas o promociones en sí mismas".

Ello requeriría, según Industria, una modificación de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista y la misma no se ha producido, si no que se trata de una medida que tiene como finalidad evitar las posibles aglomeraciones provocadas por acciones comerciales.

Hay que interpretar dicha norma en el sentido de que lo que se prohíbe son las aglomeraciones y no la posibilidad de hacer rebajas

El presidente de Acotex, Eduardo Zamácola, ha señalado a Efe que es fundamental que se dé libertad al comercio para hacer las promociones que crea oportunas ante una situación de dos meses sin vender, con los comercios cerrados y poder así dar salida al stock.

En caso contrario, ha dicho Zamácola, "es muy probable que muchos de los comercios no puedan volver a abrir sus puertas y tengan que cerrarlas definitivamente".

Fuentes del comercio minorista han explicado a Efe que "no tiene sentido" que se produzca algún tipo de aglomeración en las tiendas, haya descuentos o promociones cuando solo se permite que en los comercios haya un 30 % de aforo.

La disposición adicional segunda del BOE también se refiere a que esas aglomeraciones por descuentos en determinadas tiendas podrían producirse en las inmediaciones del establecimiento comercial.

La restricción no afectará a las ventas en rebajas ni tampoco ventas en oferta o promoción que las marcas realicen a través de su página web, según la orden establecida por el Ejecutivo.

Para la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), la principal preocupación continúa siendo la prohibición de mantener los centros y parques comerciales cerrados, ya que éstos no podrán abrir hasta entrar en la fase 2 de la desescalada, lo que podría producirse a partir del 25 de mayo en las provincias más adelantadas, y eso genera una profunda preocupación en el sector.

Anged ha señalado a Efe que "no tiene ningún sentido" que se prohíba abrir los centros comerciales cuando "cumplen todas las garantías de seguridad" necesarias y se permita abrir los mercadillos, en los que es imposible controlar el aforo ni las garantías sanitarias.

En referencia a los mercadillos ambulantes, en la orden del BOE se establecen las condiciones de seguridad e higiene aplicables al abastecimiento de productos alimentarios y de primera necesidad, a través de la red de suministro de venta ambulante.

A excepción de la alimentación, el resto del comercio lleva ya dos meses con las tiendas cerradas, con cerca de 100.000 empleados en situación de ERTE.