La dirección de Seat y los principales sindicatos de la compañía han acordado hoy un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que, del total de una plantilla de 15.000 trabajadores, dejará en casa entre el 18 de enero y el 30 de junio próximo a un máximo de 550 empleados.

Unos 400 de estos trabajadores son de la factoría de Martorell y otros 150 de las instalaciones de Barcelona.

Así lo han confirmado a Efe fuentes sindicales y de Seat, que ha planteado este ERTE debido a la restricción en todo el mundo del suministro de semiconductores, un componente clave de los chips integrados en los circuitos electrónicos de determinados vehículos.

Según el acuerdo, el ERTE será voluntario y la empresa complementará la prestación por desempleo de los afectados hasta el 80 % del salario y ofrecerá la posibilidad de hacer cursos de formación manteniendo el 100 % de la remuneración.

Otro punto destacado del acuerdo es que entre el 18 de enero y el 30 de junio no habrá producción durante un máximo de 20 días en cada una de las líneas de la planta de Seat en Martorell y tampoco durante otros 20 días en las instalaciones de Barcelona.

El ERTE no afectará en términos de personal a Seat Componentes, aunque dejará de producir durante un máximo de 30 días

Otra característica del expediente de regulación temporal es que, tal como pedían los sindicatos, quedarán fuera del mismo los mayores de 55 años y los profesionales con menos de un año de antigüedad en la empresa que no tengan derecho a prestación por desempleo.

Seat prevé recuperar a lo largo del año todo el volumen de producción de vehículos que no se acometa durante esas semanas por la falta de semiconductores y confía en no tener que aplicar el ERTE en toda su extensión a la espera de que el suministro mejore.

En este punto, fuentes de Seat precisan que la evolución de las órdenes de producción es positiva y supera el volumen de enero de 2020, previo por tanto al inicio de la pandemia.

La restricción en todo el mundo del suministro de semiconductores es consecuencia de la crisis por la pandemia de la covid-19, que provocó un parón en la industria de la automoción y llevó a los principales fabricantes de semiconductores a reasignar producción a otros sectores, como la electrónica de consumo.