Michelle Obama cumple hoy 55 años, una vida dedicada a la familia, pero también al activismo político, una faceta que no ha abandonado, después de dejar la Casa Blanca

Madrid, ene (EFE).- Michelle Obama no es solo la esposa del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, es una mujer hecha a sí misma, a la que la pasión por la vida le ha llevado a ser quién es personal y profesionalmente.

Michelle Obama, cumpleaños feliz

Hoy cumple, 55 años,  y continúa siendo una líder para muchas mujeres de su país y del mundo. Su primer libro de memorias,  "Becoming" ha sido uno de los más vendidos de 2018  no solo en Estados Unidos, también en Alemania, Colombia, Francia, Italia y Reino Unido, y eso que salió a la venta en el mes de noviembre.

Traducido a 28 idiomas, titulado en español "Mi historia", un texto en el que no faltan reflexiones sobre su papel como la primera esposa afroamericana de un presidente de EE.UU.  "Ni por un segundo pensé que el cargo sería fácil y glamuroso. Nadie a quien se apliquen los calificativos 'primera' y 'negra' podría pensarlo", explica Michelle.

"Yo era mujer, negra y fuerte, algo que para ciertas personas quería decir 'enfadada'. Era otro cliché dañino, algo que se ha usado desde siempre para arrinconar a las mujeres de las minorías", añade.

La primera parte del libro a su infancia y adolescencia en un "estrecho apartamento" de un barrio humilde de Chicago, en una familia descendiente de esclavos.

Su enamoramiento de Barack Obama y sus primeros años de vida en común también quedan reflejados y confiesa que "una ráfaga de deseo, gratitud, satisfacción y asombro" fue lo que hizo  que sus vidas se unieran.

Vida familiar

La ex primera dama, una brillante abogada preparada en dos prestigiosas universidades, reconoce también que sintió una "pizca de resentimiento" al comienzo de la absorbente carrera política de su marido, que la relegó a ser "madre trabajadora a tiempo completo y esposa a tiempo parcial".

Páginas en las que desvela que Barack y ella acudieron a una terapia de pareja para superar esos roces y las secuelas de un aborto espontáneo, que les llevaron finalmente a concebir mediante fecundación in vitro a sus dos hijas, Malia y Sasha.

Confiesa que el día que dejó la Casa Blanca, después de ocho años, fue uno de los "más tristes" de su vida y que lloró mucho.  Pese a todo, y al seguimiento que han tenido sus campañas para lograr una alimentación más saludable, entre otras, Michelle Obama asegura que no tiene "ninguna intención de presentarme a ningún cargo público, nunca", zanja en su libro.

Mucho que decir

Su vida y la de su marido resultan tan atractivas que la pareja ha firmado un acuerdo con la plataforma de televisión Netflix, para cederles el permiso de producir películas y series sobre ellos.

Su influencia y admiración abarca tantos aspectos de la vida y ámbitos profesionales que, la artista Amy Sherald la retrató en un cuadro que se expuso en la National Portrait Gallery de Washington con un vestido con el que mandaba un mensaje. Se trataba de una prenda de la firma Milly con figuras geométricas en negro, gris, rojo, rosa y amarillo sobre fondo blanco, perteneciente a una colección  que estuvo inspirada por un "deseo de igualdad: igualdad en los derechos humanos, igualdad racial e igualdad LGBTQ", según desveló su creadora, Michelle Smith.

Nada sabe de cómo pasará el día de hoy, pero seguro que alguna sorpresa planea en el entorno de esta mujer que lucha por defender en lo que piensa desde cualquier ámbito. EFE